Las claves geopolíticas del mes. Noviembre 2022

Las midterm y el horizonte 2024


El Cercle d’Economia, juntamente con el CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs), os ofrece cada mes un breve análisis de la situación geopolítica global

Pol Morillas, director del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs) y miembro de la Junta Directiva del Cercle d’Economia

Las midterm y el horizonte 2024

Las claves geopolíticas del mes

Por Pol Morillas

pdf, 184 KiB

Descàrrega

Ni vencen, ni convence. El resultado de las midterm en Estados Unidos ha sido muy diferente a lo que pronosticaban las encuestas. Los republicanos van por delante en el recuento de la Cámara de Representantes, pero los Demócratas han mantenido el control del Senado. Los republicanos no vencen (aun controlando la Cámara, Biden tendrá luz verde para buena parte de su agenda legislativa y el nombramiento de jueces y cargos ejecutivos). Y ha quedado claro que Donald Trump no convence. El apoyo del expresidente fue decisivo durante el proceso de primarias de los republicanos, pero algunos de los candidatos más excéntricos a los que secundó (los candidatos a gobernadores de Kansas, Pensilvania o Wisconsin) perdieron frente a sus rivales demócratas. Las encuestas anteriores a las elecciones mostraban que el 80% de los simpatizantes del Partido Republicano lo son también de la figura de Trump, pero, en cambio, solamente un 40% de los electores registrados lo apoyaban. De hecho, un 70% de la base electoral republicana sigue considerando que Biden no ganó las elecciones de 2020.

La figura de Trump y su movimiento son altamente corrosivos para la política americana. El expresidente ahonda la polarización entre republicanos y demócratas, y tras las midterm se abre la batalla en ambos partidos de cara a las presidenciales de 2024. Los malos resultados de los candidatos de Trump, ¿anticipan que su tiempo ha pasado? Ron DeSantis se postula como el rival más directo a la carrera hacia la Casa Blanca con sus buenos resultados en Florida, con una ideología de derecha radical y ultraconservadora, pero capaz de movilizar un voto racialmente plural. En el campo demócrata, si Trump no es candidato, Biden quizá ya no sea la mejor baza. Sin embargo, no será fácil escoger entre las almas que habitan el partido hoy: los partidarios de una agenda centrada en la justicia socioeconómica y la igualdad de oportunidades, y una izquierda «woke» que moviliza a su electorado sobre la base de debates identitarios.  

Las elecciones abren también el debate sobre el futuro de la política americana en lo referente a Ucrania. Antes del 9 de noviembre, tomaron protagonismo las voces dentro del partido republicano que apuntan a la excesiva implicación de Estados Unidos en la guerra. El 81% de los estadounidenses cree que la ayuda a Ucrania debe mantenerse, pero entre los republicanos el porcentaje es menor (66%). Los demócratas están mucho más dispuestos a aceptar el coste de la guerra. Referente al aumento de los precios de la energía, el 80% de los demócratas está dispuesto a asumir un coste alto, mientras que solo un 48% de los republicanos lo está. La política exterior americana se politiza, y Putin es consciente de que un cambio  de inquilino en la Casa Blanca tendrá efectos determinantes si la guerra se prolonga hasta 2024.

¿Ya no «es la economía, estúpido»? Es destacable que las midterm no se saldaran con una derrota del partido demócrata, dadas las condiciones bajo las cuales se celebraron. Solo un 53% de los americanos aprueba la gestión de Biden, la inflación está disparada, y los programas sociales y los paquetes de estímulo interior, así como la ayuda a Ucrania, han sido objeto de duras críticas por parte de los republicanos. Estas, como tantas otras elecciones recientes en las democracias occidentales, se han dirimido en torno a bloques temáticos que parecen irreconciliables y que movilizan al votante en planos paralelos.

Por un lado, los condicionantes económicos y sociales, que cuesta colocar en el centro del debate electoral, pero que permiten evaluar el ejercicio de gobierno en tiempos de crisis. Por el otro, el plano de los valores, identitarios y culturales, entre los que cabe destacar la agenda trumpista, el aislacionismo americano, el aborto, la inmigración… Las condiciones económicas de la elección hubiesen apuntado a un mayor desgaste de los demócratas, pero el miedo a Trump y la marcha atrás en derechos como el aborto han sido precisamente los elementos decisivos para la movilización del voto demócrata.

Ucrania: entre la victoria y la negociación forzada. La retirada rusa de Jersón simboliza el cambio acaecido en la guerra en las últimas semanas. Era la única capital regional que las fuerzas del Kremlin habían logrado ocupar desde el inicio de la guerra, el 24 de febrero, y la retirada de las fuerzas rusas muestra cómo Ucrania sigue teniendo como objetivo final controlar todos los territorios ocupados, incluida Crimea, y que Rusia pague por el daño ocasionado. Jersón es la puerta de entrada a la península de Crimea, a la que Zelensky no renuncia desde su ocupación rusa en 2014. Ucrania afirma haber recuperado 264 km2 de territorio en los últimos días y los militares rusos se retiran a la orilla izquierda del río Dniéper. Jersón tiene, por lo tanto, un alto valor simbólico, pero también cambia el rumbo del conflicto, que parece convertirse ahora en una guerra defensiva para Rusia.  

En Rusia y en Ucrania persiste la sensación de que ninguno ha alcanzado sus objetivos. En el plano internacional, en cambio, aumentan las voces favorables a la negociación. Ya no son solo Francia o Turquía quienes hablan de conversaciones entre Ucrania y Rusia, sino que Estados Unidos, en privado, pide a Zelensky que enumere sus condiciones de partida para una futura negociación. Algo se mueve en una vía diplomática que todavía parece lejana, pero el vuelco sobre el terreno y los indicios de cambio internacional se abren camino, sin certezas sobre su capacidad de condicionar a los actores en guerra. El cansancio de Occidente en su ayuda a Ucrania es un factor determinante, y en la campaña de las midterm americanas este ya hizo acto de presencia.

Las COP de las recetas incumplidas. La COP27 será una cumbre de transición en cuanto al debate sobre la reducción de emisiones. En París se fijó el objetivo de no superar el aumento de la temperatura de 2 °C a finales de siglo o, idealmente, de 1,5 °C, visión también dominante en la cumbre de Glasgow. El objetivo del 1,5 °C se debate entre los partidarios de fijar una meta más realista y potencialmente alcanzable (2 °C o 2,5 °C) y los que entienden que, renunciando a los 1,5 °C, se acepta la amenaza sobre los ecosistemas y sobre su supervivencia (en el caso de los territorios poco elevados sobre el nivel del mar). Estos últimos se aferran a que el cambio climático ya genera consecuencias irreversibles y, por lo tanto, abogan por mantener objetivos maximalistas. En Sharm el-Sheij se debaten otros dos aspectos fundamentales: a) La adaptación a los efectos del cambio climático: los países más vulnerables a los fenómenos extremos reclaman a los más ricos duplicar la inversión en el Fondo de Adaptación; b) La compensación por daños y pérdidas: aportaciones económicas para compensar las pérdidas de la mitigación climática a los países más vulnerables. Esta cuestión ha entrado en la agenda a última hora y ha dado cierto impulso a una cumbre que se preveía de segundo nivel.

Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, la mayoría de los esfuerzos se deben diseñar e implementar durante los próximos ocho años. Sin embargo, los últimos informes de Naciones Unidas apuntan a una falta de ambición en las estrategias de mitigación. Para alcanzar los objetivos climáticos, antes de 2030 sería necesario reducir un 45% el volumen de emisión de gases de efecto invernadero del año 2010. Sin embargo, las contribuciones determinadas nacionales proyectan un aumento global de emisiones del 16% respecto a las emisiones de 2010. La comunidad científica ya ha advertido que el objetivo de mantener la temperatura por debajo de 1,5 °C no es realista y que los actuales compromisos de aquí a 2030 nos llevan a un aumento de unos 2,5 °C. Las políticas en vigor apuntan a un aumento de 2,8 °C de las temperaturas globales para finales de siglo; la implementación de los compromisos actuales solo podría reducir dicho aumento a 2,4-2,6 °C. El problema, pues, no deriva de la necesidad de nuevos compromisos, sino del cumplimiento de los existentes. Para más información: https://www.cidob.org/es/publicaciones/serie_de_publicacion/notes_internacionals_cidob/267/de_glasgow_a_sham_el_sheikh_cop27_como_podemos_aumentar_la_ambicion_climatica.

Reunión entre Biden y Xi Jinping. Tras el fugaz paso de Biden por la COP27, se reunirá con Xi Jinping en Indonesia antes del inicio de la cumbre del G20. La reunión se producirá tras meses de escalada en las relaciones bilaterales: desde restricciones al comercio entre ambas potencias hasta los intentos de Estados Unidos de bloquear tecnológicamente a China mediante restricciones a la exportación de chips y semiconductores, pasando por un aumento de las tensiones en Taiwán, que se saldaron con el lanzamiento de misiles que sobrevolaron la isla tras la visita de Nancy Pelosi. Las conversaciones están planeadas para determinar las líneas rojas de cada superpotencia en su relación bilateral, con un intento de que la cooperación (o, como mínimo, la definición de los límites de acción de cada potencia) se anteponga a las crecientes dinámicas de conflicto. Mientras tanto, los informes de inteligencia americanos apuntan a que China podría planear actuar militarmente en Taiwán con vistas a la «reunificación» antes de lo previsto, y Washington promete un aumento sustancial de la ayuda militar a la isla, en uno de los pocos ámbitos donde republicanos y demócratas están de acuerdo. Putin, por su parte, no acudirá a la cita del G20 en Bali para evitar el escrutinio internacional.

Pol Morillas

Noviembre de 2022

Con la colaboración de:

CIDOB – Barcelona Centre for International Affairs

También te puede interesar

Explora el archivo

Todas las entradas en el archivo

Continuar