Las ciencias de la vida para la recuperación económica y social

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La covid-19 está actuando a todos los niveles como un test-país que pone a prueba nuestras capacidades y medios. Un test que no solo compromete nuestra salud, sino también nuestro bienestar e, incluso, nuestra estabilidad política y social. La pandemia está operando como una prueba de resistencia de materiales que nos está permitiendo evaluar, en tiempo real, dónde están nuestras fortalezas y debilidades verdaderas como país y como sociedad.

Salimos de un escenario que evidenciaba déficits sistémicos que se disimulaban dentro de un contexto de relativa normalidad, para adentrarnos en el umbral de otro que no podemos dibujar con precisión, pero hacia el que avanzamos arrastrando fallos estructurales que ha sacado a la luz la pandemia de una manera abrupta.

Esto ha sido especialmente puesto de manifiesto allí donde más directamente se ha tenido que afrontar el reto de la Covid-19: nuestro sistema de salud. Sobre él ha recaído el impacto más directo e intenso, tanto cualitativa como cuantitativamente, de la crisis sanitaria.

La Comisión Life Sciences del Cercle d’Economia

Sometido al peso de una incertidumbre para la que no hay todavía respuestas definitivas, el Cercle d’Economia publica el informe La recuperación post Covid-19 con algunas reflexiones sobre el papel del sector de la salud y su contribución a esta recuperación. El documento, elaborado por un grupo de trabajo multidisciplinar, ofrece también ideas sobre el futuro de nuestro sistema a medio plazo.

En el actual contexto, la primera Comisión de expertos del Cercle d’Economia se crea con la voluntad de pensar colectivamente sobre un sector estratégico para el futuro de nuestro país: innovador por definición, generador de puestos de trabajo directos e indirectos de alta cualificación, con una base industrial muy sólida y un fuerte peso en el PIB, con niveles de productividad muy altos y con una clara vocación internacional y exportadora. Un sector con estas características merece ser escuchado y protegido.

Un sector estratégico para la salud y la economía

El Cercle de Economia está convencido de que el sector de las ciencias de la vida, en el sentido más amplio, seguirá jugando un papel determinante en la gestión de la pandemia y en la victoria sobre la Covid-19. Sobre esta cuestión queremos reiterar nuestra posición contraria a enfrentar economía y salud en una falsa dicotomía: la economía no se empezará a normalizar hasta que no se puedan garantizar las condiciones de salud de la población. También hacemos nuestras las palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen: ninguno de nosotros estará seguro hasta que lo estemos todos.

La pandemia ha planteado nuevas reflexiones en un sistema que ya se enfrentaba a retos muy importantes, al tiempo que acelera el debate sobre su futuro, ofreciéndonos una oportunidad para preguntarnos si la contribución del sector de la salud en este futuro puede también servir para impulsar la recuperación económica y social que todos estamos deseando.

La encomiable dedicación de los profesionales sanitarios durante esta pandemia, supliendo con su esfuerzo las carencias del sistema, ha hecho tomar conciencia del valor de nuestra sanidad y de la necesidad de implementar una reformada política de recursos humanos. Una política centrada en cuidar el talento y en la retribución de nuestros profesionales, que han demostrado con creces el valor de su trabajo, y cuya productividad dependerá, en gran medida, de los equipos y de la tecnología que tengan a su alcance.

La investigación, la digitalización y la innovación

Consideramos que deberíamos disponer de unos servicios de salud acordes con nuestro desarrollo económico y social. Necesitamos apoyar iniciativas de investigación y de mejora de la productividad abordando proyectos ambiciosos de digitalización y de avances en equipos y tecnología para ampliar las capacidades del sistema. Todo ello con el objetivo de afrontar situaciones de choque y de lograr una integración asistencial completa entre hospitales, atención primaria y centros sociosanitarios y residenciales.

La financiación del sistema sanitario

Dadas las mencionadas necesidades de inversión
y de servicios, la financiación del sistema deberá tener una parte pública y una parte privada. El gasto sanitario debería incrementarse el 1% del PIB (12.240 millones de euros) y reflejarse en el debate de los presupuestos Generales del Estado. Este incremento nos situaría también en la media del gasto sanitario total, público y privado, de la Unión Europea, que representa el 9,9% de su PIB conjunto.

Sin duda supone un reto para la financiación de nuestro sistema de salud. Por lo que en el documento proponemos diferentes alternativas y metodologías existentes en otros países. No se trata sólo de gastar más, sino de gastar mejor, actuando para optimizar la eficiencia del sector, fomentando el gasto privado en hábitos de vida saludable y reforzando también la colaboración público-privada en todos aquellos ámbitos en los que sea posible

La colaboración público-privada

Requiere el liderazgo de la Administración Pública, pero a su vez la confianza en la iniciativa privada. Y puede materializarse no sólo en conciertos asistenciales, sino también en promoción de I+D, participación en fondos de capital riesgo biomédicos o financiación de proyectos de inversión a más largo plazo.

El impulso de este tipo de colaboración privada podría propiciar la renovación del parque de equipamientos sanitarios y la necesaria dotación de infraestructuras. El Cercle d’Economia ya manifestó, en mayo 2020 en Unas reflexiones políticas, económicas y sanitarias en torno a la pandemia,
su apuesta para activar inversiones en infraestructuras clave que llevan demasiado tiempo atascadas. Creemos que debemos ser capaces, en estas
circunstancias tan perentorias, de generar los consensos políticos necesarios para desatascar los proyectos de infraestructuras hospitalarias pendientes,
como la ampliación de un referente en epidemiología: el Hospital Clínic de Barcelona.

La victoria sobre la covid-19 dependerá en buena medida de los avances científicos que se están produciendo, pero para salir reforzados de esta
pandemia deberemos contar con centros sanitarios y de investigación de referencia. Consideramos imprescindible hacer una apuesta decidida en favor de las iniciativas en materia genómica, medicina personalizada y digitalización, mencionadas en el documento que presentamos, en ámbitos que permiten acceder a los Fondos Europeos de Recuperación.

Una política de salud comuna y una gobernanza híbrida

La segunda ola de contagios de la Covid-19 ha vuelto a impactar dramáticamente en toda España.

Todas las administraciones, tanto la estatal como la autonómica y la local, deberán seguir trabajando en esta dirección, no sólo para hacer frente a
las urgencias que conlleva la pandemia, sino para ir explorando soluciones que permitan superar los obstáculos de la crispación y la tensión política
actuales. Es necesario que sistema sanitario interactúe adecuadamente con otros sistemas, como el educativo y el social, y con los diferentes poderes
ejecutivo, legislativo y judicial de un país.

Se tendría que garantizar que los operadores puedan actuar en un marco jurídico cierto, sin confusiones y con un grado de previsibilidad razonable;
y también sería deseable que la Unión Europea diera los primeros pasos hacia una política de salud común, dado que ningún estado miembro superará la pandemia con seguridad hasta que lo hayan hecho todos.

De ahí la importancia de desarrollar una gobernanza híbrida. Su diseño ha de centrarse en desarrollar capacidades de respuesta rápidas y eficaces a los retos sanitarios que nos plantea la pandemia actual y que han de conectarse con otras posibles crisis epidémicas futuras. Aquí es fundamental reforzar los mecanismos de alerta temprana europea y de
coordinación intracomunitaria de respuesta.

Esta rapidez y eficacia debe basarse en un nuevo modelo de gobernanza abierto, ya que la experiencia que seguirá nutriendo la gestión de la pandemia y de otras crisis sanitarias futuras, continuará poniéndonos a prueba y exigiéndonos capacidad de respuesta y anticipación estratégica. Por ello, es imprescindible que el modelo que se proponga seconstruya sobre cimientos flexibles y con capacidad dinámica de acción.

Federalización en los mecanismos de decisión que, por arriba, incrementen las capacidades materiales, logísticas y tecnológicas de respuesta, favoreciéndose también la compartición de datos, la interoperabilidad y el uso de la inteligencia artificial para que, así, pueda arroparse lo mejor posible la iniciativa política de respuesta. Y descentralización para que, por abajo, los servicios sanitarios se peguen mejor a los problemas de salud según vayan manifestándose en el territorio y acorde con las peculiaridades de distribución de la población.

La atención a las personas en el centro del sistema

La covid-19 está actuando como un factor de aceleración para forzar la mejora de lo que tenemos actualmente, al tiempo que anticipa un futuro que visualizamos incierto, pero que no debe bloquear nuestra voluntad de cambio. Y ésta no puede ceñirse solo a objetivos materiales con relación al sistema que lo hagan más eficiente. Debe también impulsar un sistema de salud que avance como espacio de ciudadanía y de cuidados.

La salud de la población como objetivo, pero también como experiencia de dignidad y cercanía, de respeto y empatía entre pacientes y profesionales. Una experiencia comunitaria que nos mejore como personas.


Barcelona, noviembre 2020

Las ciencias de la vida para la recuperación económica y social

Nota de opinión

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