Mesa redonda – desinformación, redes sociales y democracia

Sesión moderada por Jordi Amat, vocal de la Junta Directiva del Cercle d’Economia
Laura G. de Rivera, autora de Esclavos del algoritmo y periodista científica
Cristina Monge, politóloga

Jordi Amat subrayó el valor de la calidad democrática como uno de los motores que deben impulsar a Europa en una coyuntura actual marcada por la disrupción geopolítica y la desinformación, que, si bien “ha existido siempre”, lo nuevo ahora es “la velocidad con la que circula a través de las redes sociales”. Con esta premisa, dio paso al diálogo.

Laura G. de Rivera, autora del libro Esclavos del algoritmo y periodista especializada en ciencia, planteó en primer lugar una crítica al modo en que la estructura de internet y los actuales modelos de negocio “nos convierten en esclavos inconscientes del algoritmo”. Desde un punto de vista colectivo y social, “no entendemos suficientemente el coste real de utilizar gratuitamente las plataformas que dominan el ciberespacio”. Por ello, reivindicó la necesidad de poner el foco en la “responsabilidad individual y colectiva” frente a un sistema que tiene consecuencias visibles en términos de pérdida de privacidad y desestabilización social.

La periodista también vinculó la posibilidad de alcanzar una “democracia saludable” con la existencia de una “realidad compartida”. Una meta difícil de alcanzar en un contexto de “burbujas de filtro” que privilegian estrategias como la segmentación de audiencias y perfiles, generando así “noticias a medida o diferentes” que dificultan —a su juicio— la construcción de consensos. Habló también del concepto de “desinformación cultural”, ya que esta puede llegar a conformar identidades personales y culturales.

Cristina Monge, politóloga, situó el problema dentro de un triángulo formado por la “incertidumbre” (debido a la superposición de crisis: climática, tecnológica, sanitaria, geopolítica...), la “desconfianza” (con una crisis de legitimidad que afecta también a la prensa tradicional) y la “ignorancia” (hay mucha información, pero es “imposible comprender la complejidad” por falta de conocimiento técnico y pensamiento crítico). Este “ecosistema debilitado”, según ella, crea el “caldo de cultivo perfecto para que prospere la desinformación”.

En cualquier caso, Monge apuntó que “es muy fácil echarle toda la culpa a las redes sociales”. Admitió su “enorme impacto”, pero también que “aún no hemos aprendido a vivir y a movernos en este nuevo espacio”: “Todo avance tecnológico implica un proceso de aprendizaje, y ahora estamos en medio de ese proceso, también en lo que respecta a la legislación y la regulación”, dijo.

Innovación y regulación, con pensamiento crítico

A raíz del hecho de que muchos propietarios de grandes redes sociales —“especialmente estadounidenses”, como puntualizó el moderador— tienden a posicionarse políticamente con una “deriva autocrática evidente” (en alusión a la presidencia de Donald Trump) y se oponen a la regulación —en un contexto en el que “el capital democrático que tiene Europa es, en gran parte, el derecho”—, Amat planteó cuál debería ser la respuesta europea.

Cristina Monge defendió que “aprovechemos el enorme potencial de estas tecnologías para reforzar los valores que nos definen como Europa”. Aún más, dijo que “estas tecnologías, bien enfocadas, pueden ayudarnos a mejorar nuestras democracias y nuestros valores europeos”. Frente a la dicotomía “innovación versus regulación”, dejó claro que “si se hace bien, la regulación puede potenciar la innovación: innovación y regulación deben ir de la mano”. También pidió “recuperar la confianza en las instituciones, entendidas como todos los actores que median en la sociedad”.

Desde una posición de “confianza en el ser humano” y en la posibilidad de que alguien o alguna institución pueda erigirse en guardián de lo que es bueno o malo (o verdad o mentira), Laura G. de Rivera advirtió que “la censura en internet es peligrosa”. Defendió que la mentira o la falsedad no pertenecen exclusivamente a un bando político: “Las usan tanto la extrema derecha como la extrema izquierda”, afirmó. Y añadió que detrás de todo ello hay una lógica de “maximización de beneficios” por parte de las plataformas. Por eso, hizo un llamamiento a “recuperar la confianza en uno mismo” y a “fomentar nuestro pensamiento crítico”.