Javier Faus (Meridia) y Josep Dosta (Woodys), protagonistas de la primera sesión del ciclo con AIJEC ‘De crear a consolidar. Liderazgo empresarial de primera generación’

En colaboración con la Asociación de Jóvenes Empresarios de Cataluña (AIJEC) hemos puesto en marcha el ciclo “De crear a consolidar. Liderazgo empresarial de primera generación”, una iniciativa que conecta a empresarios de primera generación con el objetivo de compartir experiencias reales sobre la creación, el crecimiento y la consolidación de empresas, y contribuir así al fortalecimiento del tejido empresarial.

El ciclo se concibe como un espacio de diálogo intergeneracional entre empresarios con trayectorias consolidadas a lo largo de distintos ciclos económicos y otros con recorridos más recientes pero en clara expansión. El objetivo es impulsar la reflexión sobre los retos de la empresa, fomentar el conocimiento compartido y poner en valor la responsabilidad colectiva de crear y consolidar empresas como contribución al bien común.

La primera sesión ha contado con la participación de Javier Faus, presidente y fundador de Meridia, gestora de real estate e infraestructuras con más de 1.000 millones de euros en cartera, y Josep Dosta, fundador de Woodys Eyewear, empresa presente en 15.000 puntos de venta de 70 países, que fabrica 350.000 gafas anuales y factura alrededor de 18 millones de euros.

Josep Franch, miembro de la Junta Directiva del Cercle d’Economia, y Vicenç del Mar, presidente de AIJEC, han dado la bienvenida al acto, que ha sido moderado por Joan Torras, socio del Cercle d'Economia, miembro de la Junta Directiva de AIJEC y Founder & CEO de House Group.

Javier Faus, presidente y fundador de Meridia y expresidente del Cercle d'Economia

Crear empresa: motivación, riesgo y resiliencia

Durante su intervención, Javier Faus ha defendido una visión del emprendimiento alejada del mito del talento innato. “Emprender no es innato, es un proceso”, ha afirmado, subrayando la importancia de la formación técnica y de una etapa previa de aprendizaje profesional -la que ha definido como una “segunda universidad”- antes de tomar la decisión de salir de la zona de confort y emprender.

Faus ha remarcado que las motivaciones son determinantes: “No se emprende por dinero ni por fama, sino por una motivación profunda: la libertad y el control del propio destino”. Faus también ha repasado algunos momentos determinantes de su recorrido profesional, entre los que ha destacado la operación del Hotel Arts, que posteriormente se traspadó al fondo soberano de Singapur, GIC. Años antes, había sido uno de los impulsores de su adquisición mediante la configuración de un grupo inversor encabezado por Deutsche Bank, en el que participó como coinversor. El consorcio lo designó presidente y, al cabo de cinco años, el proyecto se cerró con una plusvalía de 129 millones de euros. A partir de los recursos obtenidos en esta operación, y tras una primera etapa profesional como abogado en los despachos Garrigues y Cuatrecasas, Faus puso en marcha Meridia.

Por su parte, Josep Dosta ha explicado una trayectoria marcada por el emprendimiento temprano y el aprendizaje sobre la marcha. “Empecé con 22 años, sin experiencia en el sector ni grandes estudios, pero con mucha ilusión”, ha relatado. Dosta ha añadido que “quería demostrar a mi familia y al mundo que podía hacer algo”. El proyecto arrancó con 12.000 euros aportados por su padre, a los que posteriormente se sumaron más recursos familiares y de amistades y una pequeña financiación bancaria avalada. El primer año, la empresa facturó 600.000 euros, con 350.000 euros de beneficio.

Dosta ha reconocido la soledad asociada al liderazgo emprendedor: “Siempre me he sentido muy solo; tienes que aprender a tomar decisiones solo”, y ha admitido que la dedicación es total: “Ser emprendedor es una obsesión; en mi cabeza el fracaso no existía”.

Josep Dosta, fundador de Woodys Eyewear

Arraigo territorial y compromiso con el país

Uno de los ejes centrales de la sesión ha sido el impacto territorial de la empresa. Josep Dosta ha explicado la decisión de mantener la producción en Ripoll, a pesar de asumir un coste aproximado de un 10 % de margen frente a la deslocalización en China. Esta apuesta ha permitido que una empresa local, impulsada por un amigo suyo, haya crecido hasta facturar 3,5 millones de euros. Dosta también optó por establecer la empresa en Vic, en lugar de Barcelona, con la voluntad explícita de generar empleo y actividad económica en el territorio. “Nuestra filosofía es clara: si compramos e invertimos aquí, el dinero se queda aquí”, ha afirmado. En esta línea, ha defendido que “el ecosistema empresarial catalán no es extractivo; la gente quiere al país y por eso nos vinculamos a instituciones como el Cercle d’Economia o AIJEC”.

Javier Faus ha añadido una reflexión crítica sobre la percepción social del empresario en Cataluña: “Aquí a menudo se ve mal ganar dinero o tener patrimonio”. También ha destacado que muchas empresas han renunciado a crecer más rápidamente desde Madrid para mantener el arraigo al país, un sacrificio que, según ha apuntado, no siempre ha sido suficientemente reconocido.

El gran reto: consolidar, profesionalizar y garantizar la sucesión

La sesión ha puesto el foco en el que se ha apuntado como uno de los principales déficits del sistema empresarial catalán: la consolidación. Cataluña -se ha remarcado- ha destacado en la creación de empresas, pero ha fallado en los procesos de profesionalización, escalabilidad y sucesión. “Crear se ha convertido en un negocio en sí mismo, pero a menudo no se da el segundo paso: consolidar”, se ha señalado.

En este sentido, los ponentes han coincidido en que la sucesión debería empezar a trabajarse mucho antes de lo habitual. “La sucesión debería empezar a los 35 años, no a los 60”, ha admitido Faus, subrayando que “se puede ser propietario sin ser emprendedor” y que es necesario educar a las familias para ser propietarios competentes, aunque no asuman la gestión directa.

Josep Dosta ha explicado que está educando a sus hijas en educación financiera y capacidad de negociación, y ha admitido que, si no quieren continuar con el proyecto, la venta de la empresa es una opción. “El ojo de tigre del emprendedor no siempre lo tiene la segunda generación”, ha concluido Faus, subrayando que el gran reto de Cataluña no es crear, sino consolidar y escalar empresas, una tarea mucho más compleja pero imprescindible para hacer país.