Calsina Carré y Castañer, protagonistas de la undécima sesión del ciclo sobre el pasado, presente y futuro de la empresa familiar

El Círculo de Economía y la Asociación Catalana de la Empresa Familiar (ASCEF), con la colaboración de BBVA, han celebrado la undécima sesión del ciclo "La empresa familiar: ¿Pasado, presente… y futuro?", un acto centrado en la trayectoria de dos empresas familiares gerundenses de larga trayectoria y prestigio, como son Calsina Carré y Castañer.

En el acto, moderado por el exsecretario general del Círculo de Economía y presidente de Transmmission Xavier Cambra, han participado Alba Carré, directora general de Calsina Carré, y Antonio Castañer, socio propietario de Castañer. Carré y Castañer han abordado sus trayectorias familiares y empresariales.

El acto también ha contado con la participación de Francisco Pla, director regional de BBVA en Cataluña; Pau Guardans, vicepresidente del Círculo de Economía y Rosa Tous, presidenta de la ASCEF.

De izquierda a derecha: Xavier Marcet, Alba Carré, Pau Guardans, Rosa Tous, Antonio Castañer y Francisco Pla.

De Pont de Molins al mundo

En primer lugar, Alba Carré ha explicado que Calsina Carré fue fundada por su grandfather (abuelo) en Pont de Molins, un pequeño pueblo cercano a Figueres y a la frontera con Francia. Este hecho marcó el carácter de la empresa, inicialmente enfocada al transporte internacional hacia Francia.

Según Carré, la segunda generación formada por los hermanos Ramón, Cristina y Josep Maria dieron “el impulso más crítico” a la compañía gracias a la subdivisión de tareas con roles claramente delimitados. Entre las decisiones que consolidaron el crecimiento inicial ha destacado la entrada en la automoción con un proveedor que Calsina Carré todavía conserva, la creación de un servicio de grupaje (modalidad de transportes de mercancías donde diferentes clientes comparten el espacio de un mismo camión o vehículo) puerta a puerta y el desarrollo de un software propio hace aproximadamente 40 años.

Sin embargo, para la directora general de Calsina Carré, lo que es hoy la empresa no se podría entender sin la figura de su abuela: “Procuró que los tres hermanos estuvieran unidos y rompió el tabú de que el transporte solo es cosa de hombres”. Además, ha detallado que estableció que su apellido, Calsina, fuera en primer término en la denominación comercial.

Actualmente, Calsina Carré gestiona 1.100 camiones y dispone de filiales en países como Rumanía, Túnez y Marruecos, y ha diversificado su oferta abriendo almacenes reguladores, puntos de servicio con hidrocarburos, parkings de seguridad y soluciones de intermodalidad ferroviaria.

Alba Carré: "Todo lo hacemos pensando en la continuidad familiar"

Castañer: la 'espardenya' eterna

A su vez, Antonio Castañer ha desvelado que, a pesar de que la firma está a pocos meses de llegar al centenario, el origen del negocio se remonta a documentos municipales de Banyoles de 1766 que registran a Rafael Castañer como alpargatero. No obstante, la fundación de la empresa industrial se sitúa en el año 1927 a cargo del abuelo y su primo. “Somos alpargateros de toda la vida”, ha remarcado.

Castañer ha explicado que a lo largo de su historia la marca de alpargatas ha sufrido diversas crisis. La primera en los años cincuenta con la irrupción de la bota Chiruca con suela de goma, y que se capeó fabricando la plantilla interior para la familia Fontfreda. En este sentido, el CEO de la firma destaca el efecto positivo que tuvo el bache en la empresa: “Es un máster y da ánimos”.

El despegue de Castañer se sustentó en una mentalidad exportadora y la transformación hacia la moda internacional a principios de los setenta en la feria Semaine du Cuir de París, donde diseñaron la primera alpargata con cuña para Yves Saint Laurent. Posteriormente, el diseñador Elio Fiorucci introdujo el modelo en Milán, impulsando un volumen de exportación superior al 80% desde entonces, y hoy en día es el proveedor de calzado más antiguo de la firma Hermès.

Gobernanza y relevo generacional

En cuanto a la gobernanza, las dos compañías han articulado protocolos familiares para ordenar la sucesión y la gestión societaria. En Calsina Carré, la política de dividendos y el protocolo inicial se han actualizado recientemente con los tres socios de la segunda generación. “Estamos trabajando mucho en la gobernanza como empresa familiar porque pensamos que es clave para dar el salto adelante que tenemos previsto para la compañía", ha afirmado Carré.

Por el contrario, en Castañer, la propiedad está dividida entre cinco hermanos, de los cuales tres trabajan en la compañía bajo una estructura con administrador único y reuniones mensuales de Consejo. Además, hace dos años actualizaron el protocolo familiar y se han incorporado dos mujeres de la cuarta generación con experiencia previa en multinacionales.

Antonio Castañer: "El 40% de las ventas de Castañer se hacen por Internet"

Retos, talento y tecnología

En cuanto a la entrada de capital exterior de fondos de inversión, ambas organizaciones han descartado esta opción, si bien han comentado que estarían abiertas a socios minoritarios que aportaran músculo financiero para planes de crecimiento. En este sentido, Antonio Castañer ha expuesto que la familia “mantiene íntegramente el capital” mientras que Alba Carré ha sostenido que "todo lo hacemos pensando en la continuidad familiar”.

Entre los retos que afrontan sus empresas, ambos han coincidido en señalar la atracción de perfiles corporativos a las sedes centrales de Banyoles y Pont de Molins.

De cara al futuro, también han coincidido en que los canales digitales y la adopción tecnológica marcarán la operativa de sus compañías. A modo de ejemplo, el CEO de Castañer ha explicado que el 40% de sus ventas se generan a través del canal online. “Es un mundo que ha llegado para quedarse”, ha concluido Antonio Castañer.