La tercera sesión del ciclo sobre empresa y propósito reivindica armonizar competitividad y responsabilidad

Joan Martí, director de Estrategia Empresarial de ACCIÓ; Raimon Puigjaner, CEO de Roots for Sustainability, e Inka Guixà, CEO de La Farga Group, protagonizaron la tercera y última sesión del ciclo “Empresa: ¿propósito y/o competitividad?”. El ciclo quiere reflexionar en torno a cómo impulsar un model económico más responsable sin frenar la innovación y explorar cómo las empresas pueden ir más allá del cumplimiento normativo para convertir la sostenibilidad en resiliencia y valor a largo plazo.

Durante el acto, moderado por la directora corporativa de Crecimiento Sostenible en Alier, presidenta de ASPAPEL y miembro de la Junta Directiva del Cercle d'Economia Elisabet Alier, los tres ponentes defendieron una misma idea de fondo: competitividad y responsabilidad no se excluyen, sino que se necesitan.

Joan Martí: "El 95% del tejido empresarial en Cataluña tiene menos de 10 trabajadores y factura menos de 2 millones de euros".

Dimensión empresarial y retos en Cataluña

Joan Martí de ACCIÓ puso sobre la mesa una radiografía del tejido productivo: “el 95% del tejido empresarial en Cataluña tiene menos de 10 trabajadores y factura menos de 2 millones de euros”.

Para Martí, ante esta realidad la dimensión es una palanca clave: dar un salto de tamaño incrementa la productividad, además de mejorar la capacidad de atracción de talento, la inversión en I+D y la internacionalización.

Asimismo, Martí identificó los tres grandes frenos para el crecimiento: la cultura empresarial, la estrategia del modelo de negocio y el acceso a la financiación.

Martí también destacó los avances en la monetización del impacto social como herramienta de gestión, como por ejemplo la prueba piloto que ACCIÓ impulsa con la Universitat Pompeu Fabra. El director de Estrategia Empresarial de ACCIÓ también puso como ejemplo a La Fageda: de los 71 millones de euros de impacto total que genera, 11 millones corresponden a valor de no mercado, como el ahorro en prestaciones públicas gracias a la inserción laboral de personas con discapacidad intelectual o trastorno mental.

Sostenibilidad, propósito y gestión del triple impacto

Por su parte, Raimon Puigjaner, CEO de Roots for Sustainability, defendió que el concepto de triple impacto (económico, social y ambiental) debe integrarse en el núcleo de la toma de decisiones económicas para garantizar la resiliencia a largo plazo.

Según Puigjaner, la sostenibilidad “no debe reducirse a un trámite administrativo o a un ejercicio de cumplimiento ante las exigencias europeas, sino que debe servir para la reflexión estratégica”. Por ello, considera que las acciones sostenibles deben tener una traducción financiera directa en las ventas, en la contratación pública o en la valoración del riesgo bancario.

La circularidad del cobre de La Farga

A su vez, Inka Guixà, CEO de La Farga Group, explicó cómo la trayectoria de la empresa refleja la conexión entre innovación tecnológica, valores familiares y adaptación a los mercados. Hoy la compañía —con más de dos siglos de historia— produce con cobre 100% reciclado y emite 0,3 toneladas de CO₂ por tonelada de producto, unas 13 veces menos que la media del sector, situada en 4 toneladas. También destacó que La Farga ha desarrollado la primera catenaria ferroviaria del mundo con material 100% reciclado, además del primer cable submarino de este tipo para transmisión eléctrica y cableado para el sector de automoción.

En esta línea, Guixà aseguró que el contexto global del mercado del cobre exige impulsar la “mina urbana”, es decir, la recuperación del metal contenido en los residuos. Según explicó, el aumento previsto del consumo hará que las reservas mineras y la capacidad de inversión sean insuficientes, lo que obligará a Europa a aprovechar sus residuos para ganar resiliencia y autosuficiencia frente a otras potencias.

De izquierda a derecha: Elisabet Alier, Raimon Puigjaner, Joan Martí e Inka Guixà.

Marco regulador, mercado e incentivos

Los ponentes también reclamaron que la regulación europea vaya acompañada de incentivos reales y de un soporte activo a la demanda, ya que los costos adicionales de los procesos sostenibles penalizan a las empresas en mercados hipercompetitivos.

Finalmente, coincidieron en formular tres peticiones clave: simplificar la carga burocrática y laboral que soportan las microempresas, dignificar la figura del empresario ante la sociedad y utilizar las licitaciones públicas como estímulo para la transformación ecológica.

Con esta sesión, el Cercle d’Economia cierra un ciclo que ha dejado una idea compartida: el propósito, bien gestionado, también es un factor de competitividad.