Las claves geopolíticas del mes. Septiembre 2026

Continuidad y cambio en los principales conflictos globales

El Cercle d’Economia, junto con CIDOB, ofrece cada mes un análisis breve de la situación geopolítica global.

Las claves geopolíticas del mes. Septiembre 2026

Continuidad y cambio en los principales conflictos globales

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Perspectivas de un conflicto de larga duración en Irán. La guerra está mostrando los límites estratégicos tanto de Irán como de Estados Unidos. Irán mantiene gran capacidad disruptiva del tránsito por el estrecho de Ormuz. Con ataques a buques, uso de drones, minas submarinas o sencillamente aumentando el precio de los seguros del transporte puede infligir un grave daño a la economía regional y global, al precio de los hidrocarburos o al comercio de fertilizantes. Puede actuar sobre este punto de estrangulamiento para hacer valer sus objetivos en la guerra. Trump, en cambio, posee un poder convencional fenomenal: su flota armada y la capacidad de escoltar el paso de buques por Ormuz ara que el precio del petróleo no escale excesivamente y perjudique así sus perspectivas electorales en las midterm. Siguen escalando los ataques estadounidenses a infraestructuras petroleras iraníes y los ataques iraníes a buques que navegan por Ormuz. Se complica también el tránsito por el estrecho de Bab el Mandeb con la reactivación del conflicto en el Yemen y la toma de control por parte de los hutíes (aliados de Irán) de posiciones clave en la costa del país. Arabia Saudí, que utiliza este estrecho como ruta alternativa a Ormuz para las exportaciones de hidrocarburos, sufre también ataques a su infraestructura energética, desde plantas petroleras a oleoductos.

Tanto Irán como Estados Unidos pueden infligir daño al oponente y, por tanto, se alejan las perspectivas de finalización inmediata de la guerra. Algunas fuentes apuntan a que Trump ya ha interiorizado este riesgo para las elecciones, y que puede utilizar su pleno poder presidencial en la segunda parte de su mandato para escalar la guerra. Irán cuenta con la resiliencia del régimen y la ayuda externa de Rusia y China para mantener sus esfuerzos a flote, siempre y cuando las consecuencias del estrangulamiento económico no se traduzcan en protestas e inestabilidad del régimen. La Guardia Revolucionaria puede haber concluido que la escalada bélica es la única táctica posible como respuesta a la presión económica impuesta por el D-Day económico de Trump.

Algo se mueve en Ucrania. Los enviados de la administración Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, viajaron a Moscú y posteriormente a Kiev a principios de septiembre, en su primera visita a Ucrania desde el inicio de la guerra. Es la visita estadounidense de mayor nivel a Ucrania desde que Trump asumió la presidencia. Putin ha declarado que las negociaciones son complejas pero que las reuniones han sido constructivas. Zelensky se ha declarado dispuesto a conversar. Los escollos para un posible alto al fuego siguen siendo los mismos: la voluntad de Rusia de ocupar el territorio que no controla en las regiones en disputa, la neutralidad de Ucrania y su no adhesión en la OTAN y el rechazo a garantías de seguridad futura para el país. Son condiciones casi imposibles de aceptar para Zelensky, pero, aun así, algo se mueve en el terreno diplomático, con los europeos intentando reforzar la posición de Ucrania y con miedo a ser esquinados por Trump en unas futuras negociaciones.

Ante la llegada de un invierno difícil, también por la disminución de la capacidad de Ucrania de interceptar todos los ataques de Rusia, Zelensky confía que atacar refinerías, almacenes y el transporte aéreo ruso puede darle cierta ventaja y que aumenten los costes de la guerra para el Kremlin, forzándolo a negociar. La retaguardia en ambos bandos sigue bajo intensos bombardeos: Kyiv debe soportar noches de ataques continuos con misiles balísticos y drones, mientras que Ucrania ha atacado bases navales y terminales petroleras rusas. El conflicto da señales de expansión hacia otros países europeos, con drones rusos impactando puestos fronterizos con Rumanía y Moldavia y con el ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig (Alemania) atribuido a Rusia. Pese a que Europa sigue sosteniendo en gran medida el esfuerzo bélico de Ucrania, su integración a la UE y el papel protagonista de Bruselas en una posible mediación no muestran avances significativos.

¿Ha empezado la marea patriótica en Alemania? Alternativa por Alemania logró su mejor resultado histórico en la región de Sajonia-Anhalt, donde consiguió un 43,8% de los votos y 39 escaños, a tres de la mayoría absoluta. La participación en las elecciones rozó el 80%, muy por encima de registros anteriores, con AfD beneficiándose más que cualquier otro partido del voto de antiguos abstencionistas. Sajonia-Anhalt es un land del este donde la tasa de inmigración es muy baja, pese a que este ha sido uno de los temas centrales de la campaña. El partido “rojipardo” BSW, con su mezcla de políticas económicas de izquierda y de extrema derecha en inmigración puede darle la llave de gobierno a AfD, lo que supondría un seísmo histórico en la Alemania del cordón sanitario frente a un partido con claras simpatías hacia el nazismo. Su mantenimiento podría reforzar el voto a AfD en próximas elecciones regionales y tensar todavía más el debate interno en la CDU de Merz, donde ciertos sectores se muestran proclives a romper el aislamiento de AfD para evitar su crecimiento, anhelando su futuro declive.

El voto protesta en Sajonia-Anhalt se ha expresado con un amplio apoyo a AfD, pero tiene muchas más lecturas que las del auge de la extrema derecha: el rechazo de las instituciones y sus representantes tradicionales, el carisma de su joven líder Ulrich Siegmund, los agravios respecto a la Alemania occidental, la pérdida de estatus socioeconómico y desindustrialización de la región, etc. El partido de Marine Le Pen no ha celebrado la victoria de AfD por la cercanía al nazismo de este partido. Le Pen lleva años intentando que Agrupación Nacional se convierta en un partido soberanista, pero no de extrema derecha, fiable para gobernar. También se escindió del grupo de AfD en el Parlamento Europeo, y los líderes respectivos han chocado en varias ocasiones por sus posicionamientos ideológicos, por ejemplo, en el discurso sobre la inmigración. AfD defiende la “remigración” y Agrupación Nacional, la “prioridad nacional”. Aun así, la victoria de AfD en Sajonia-Anhalt puede leerse como la primera de una gran ola patriótica, en vistas a las próximas elecciones en Europa desde finales de 2026 y durante 2027. Votan Suecia, Francia, España, Italia y Polonia, y en todos ellos el patriotismo y la extrema derecha están marcando el tono del debate político.

La geopolítica de Ceuta. Más allá de sus consecuencias domésticas, la crisis en Ceuta dejará distintos impactos de larga duración en términos geopolíticos. La instrumentalización de la migración, por acción u omisión de terceros estados, es una de las amenazas híbridas a las que se enfrenta la seguridad europea, como también lo son el sabotaje de cables submarinos, la desinformación o la injerencia en procesos electorales. Todas ellas son amenazas tangibles, pero cuya atribución y responsabilidad son difíciles de esclarecer. Marruecos se encuentra en una posición privilegiada con Estados Unidos, en particular tras su apoyo a los Acuerdos de Abraham y el reconocimiento del plan de autonomía para el Sahara Occidental, postura que después fue adoptada por otros países como Alemania, Reino Unido, Francia o España, y que se plasmó en un giro de la posición de Naciones Unidas con una resolución del Consejo de Seguridad. La cooperación con Israel, sobre todo en materia de seguridad e inteligencia, es también elevada, así como su renovada política exterior hacia el África subsahariana y su creciente protagonismo regional. Por otro lado, la frontera con Marruecos es física y tozuda, lo que requiere mantener buenas relaciones bilaterales.

La crisis de Ceuta también ha beneficiado a todos aquellos actores que quieren una Unión Europea debilitada y dividida por la gestión del fenómeno migratorio. La carta de 22 países, sustentada en premisas falsas como que la entrada masiva en Ceuta supuso un riesgo para la libre circulación (cuando ningún migrante entró en la España peninsular y sin tomar en consideración las disposiciones específicas de Ceuta y Melilla en Schengen), mostró como muchos países prefirieron mostrar señales de desunión interna por sus contextos políticos domésticos antes que mostrar solidaridad hacia el país que había sufrido una grave vulneración de sus fronteras. Rusia o la misión patriótica que promueve la Casa Blanca en Europa tomarán nota de este episodio como un ejemplo de división y debilitamiento de la UE.

La carrera para el trabajo más difícil del mundo. El nuevo y décimo secretario/a general de Naciones Unidas debería iniciar su mandato el 1 de enero de 2027. Hasta la fecha, hay un total de 8 candidaturas para el trabajo más complicado del mundo, con dos nombres adicionales y especulativos como son el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el jefe de la Junta de Paz para Gaza de Trump, Nickolay Mladenov. Las candidaturas oficiales son: Rafael Grossi (Argentina), director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica; Michelle Bachelet, expresidenta de Chile; Macky Sall, expresidente de Senegal, Rebeca Grynspan (Costa Rica), jefa de UNCTAD y exvicepresidenta de su país; María Fernanda Espinosa (Ecuador), expresidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas; Carolyn Rodrigues-Birkett, representante permanente de Guyana ante Naciones Unidas; Olara Otunnu (Uganda), ex-subsecretario general de Naciones Unidas; e Ivonne A-Baki, exembajador de Ecuador.

El consenso hasta ahora era que una mujer debería ocupar por primera vez el cargo y que, por representación geográfica, correspondería a una mujer latinoamericana ser la elegida. Ningún miembro permanente del Consejo de Seguridad debe vetar al candidato/a, y en un primer momento Grynspan y Grossi (por la cercanía con Trump) aparecían como los mejor situados. Grossi, sin embargo, parece contar con la oposición de Rusia por su posición respecto a la central nuclear de Zaporiyia, y se le acusa de excesivos esfuerzos mediadores con Irán, lo que podría enemistarlo con Estados Unidos. También el Reino Unido duda en respaldarlo por el conflicto verbal reabierto con Milei por las islas Malvinas/Falklands. Los vínculos de Grynspan con China y su anterior cooperación con Rusia en el acuerdo sobre el grano del mar Negro podrían beneficiarla ante estos dos miembros del P5, pero sus críticas a los aranceles estadounidenses le pueden haber costado el favor de Washington. Bachelet se enfrenta a la oposición de los conservadores estadounidenses y de Pekín.

El debate de fondo es si el próximo secretario/a general debería ser un simple administrador o un líder con capacidad para mediar y jugar un papel activo en los principales conflictos internacionales. El débil estado de la organización y la voluntad de Estados Unidos y Rusia indican que se decantarán probablemente por un perfil como el primero. China, que ha rellenado algunos de los vacíos de financiación dejados por los recortes de Washington, intenta jugar un papel más activo en la presente elección.

A cargo de Pol Morillas, director del CIDOB y miembro de la Junta Directiva del Cercle d'Economia [13 de septiembre de 2026]