
El curso político comienza con muchas partidas en juego en el escenario internacional. Irán sigue captando todas las miradas. The Economist explica que el antiguo "eje de resistencia" iraní se está fragmentando porque sus aliados, debilitados por la guerra, actúan cada vez más según sus propios intereses y con más autonomía respecto a Teherán. Dinámicas que, según Nahal Toosi (POLITICO), Trump puede no comprender del todo, sobrestimando las divisiones internas de un régimen esencialmente unido y centrado en la supervivencia.
Por eso, a ojos de Erica L. Green (New York Times), Trump está atrapado en una guerra con Irán que no sabe cómo acabar, repitiendo amenazas y acciones militares sin una estrategia clara ni una salida viable. Coincide con ello Peter Baker (New York Times), para quien la guerra se ha convertido en un conflicto arraigado entre guerra abierta y paz, con pocos de los objetivos iniciales de Trump cumplidos y sin una forma clara de declarar la victoria. Por esta razón, Simon Johnson y Amir Kermani (Project Syndicate) sostienen que es poco probable que la guerra termine solo con presión militar o económica estadounidense; una paz estable requerirá la intervención decisiva de China y una mayor integración económica entre Irán y el resto de la región, mientras se resuelve la cuestión nuclear.
En este contexto, algunos analistas creen que Trump está sacando a la luz nuevos conflictos que desvían la atención de su incapacidad para cerrar el conflicto con Irán. Un ejemplo, dice Zane Irwin (New York Times), es la disputa por el nombre del lago Ontario, que muestra cómo los nombres geográficos pueden convertirse en instrumentos de poder e identidad política. Otro tema pendiente es Venezuela, donde el pacto petrolero de Trump con el régimen venezolano puede favorecer los intereses de Estados Unidos, pero también puede ofrecer incentivos para frenar la democratización del país, un objetivo que la administración dijo que buscaba con la intervención (The Economist).
En otro punto del mapa, Rusia y Ucrania han entrado en una espiral de represalias con drones y misiles que aumenta el sufrimiento de la población, pero no logra quebrar la voluntad de ninguno de los bandos de acabar con la guerra, explican Barker, Mykolyshyn y Nechepurenko en elNew York Times. Putin, que también está atrapado por el estancamiento de la guerra y la necesidad de proyectar fuerza para mantener su poder, parece dispuesto a escalar el conflicto en lugar de negociar, aunque esto conlleve más represión y riesgos para Rusia (The Economist).
Mientras tanto, Trump mueve las piezas del tablero para limitar el impacto en las elecciones de medio mandato previstas para la primera semana de noviembre. POLITICO revela que los republicanos asumen con resignación que la guerra con Irán durará más allá de las elecciones. Jonathan Martin (POLITICO) amplía el tema, y ve que la guerra, sumada al aumento de los precios de la gasolina y los alimentos, podría convertirse en la pesadilla perfecta para Trump y el partido. Para limitar el impacto negativo, explica Abbie VanSickle (New York Times), la administración está intentando restringir el voto por correo antes de las elecciones de mitad de mandato, enfrentándose a los tribunales.
Este no es el único frente abierto. David French (New York Times) advierte que la administración Trump está violando un principio fundamental de Estados Unidos al perseguir a los inmigrantes por sus opiniones políticas, y advierte que si se permite que se castigue la libertad de expresión de los extranjeros, los derechos de los ciudadanos también acabarán en peligro. Porque, más allá de Trump, Samuel Earle (New York Times) presenta la figura de Steve Hilton como un posible modelo de trumpismo post-Trump: populismo MAGA, retórica antiestablishment y apoyo a las élites tecnológicas. Pero la retórica de Trump está fracturando su propio movimiento. Jean Guerrero (New York Times) señala que las políticas de Trump están debilitando el movimiento antiinmigración: sus guerras y políticas económicas favorecen a las élites mientras explotan tanto a inmigrantes como a trabajadores estadounidenses, abriendo la puerta a una posible nueva alianza política de clase que trascienda fronteras y raza.
Es en este contexto donde crece el debate sobre la mejor estrategia demócrata para derrotar al presidente. Ohio podría servir como modelo para recuperar a la clase trabajadora con un discurso centrado en el coste de la vida, los salarios, la sanidad, la educación y los derechos laborales (The Economist). Para Daron Acemoglu (New York Times), los demócratas deberían articular un populismo económico "de gran alcance" que defienda a los trabajadores sin convertir la política en una lucha entre opresores y oprimidos. Un discurso económico amplio que podría ayudarles a ampliar su base electoral (The Economist).
La potencia de MAGA intenta penetrar en Europa. Félix Serrano (POLITICO) explica que en Alemania, las elecciones en Sajonia-Anhalt podrían conducir al primer gobierno regional de la AfD, mientras que dentro de la CDU crece el debate sobre si el aislamiento ha servido para frenar a la extrema derecha o, al contrario, ha contribuido a fortalecerla. Para entenderlo mejor, Anne McElvoy (POLITICO) se centra en la Alemania oriental como semilla del auge de la AfD. Y en Italia, Giorgia Meloni supera el récord de longevidad de Berlusconi con el desafío de convertir esta estabilidad en una era política propia, explica Roberts (POLITICO). Este no es el único frente de la derecha europea. En Francia, Marine Le Pen y Jordan Bardella intentan mantener sus diferencias mientras el Rassemblement Nacional se prepara para las elecciones presidenciales, con discrepancias en pensiones, política económica y el veto sobre el hiyab, según Solletty (POLITICO).
La disposición del tablero internacional lleva a Margaret MacMillan (New York Times) a argumentar que el orden internacional construido después de 1945 se está descomponiendo y, en lugar de aferrarnos al sistema antiguo, deberíamos abrazar el cambio y empezar a construir uno nuevo antes de que las crisis actuales conduzcan a un conflicto aún mayor.
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