El Cercle d’Economia y la Fundación “la Caixa” inician un ciclo de encuentros de pequeño formato abordando estrategias para un sector en expansión: la economía de la salud

El Cercle d’Economia y la Fundación "la Caixa" han puesto en marcha un nuevo ciclo de encuentros de formato reducido que reúne a socios del Cercle d’Economia y becarios e investigadores de las convocatorias de la Fundación "la Caixa" con trayectorias relevantes en el ámbito académico, científico, empresarial o institucional para compartir ideas, conocimiento y experiencias con el objetivo de generar debate sobre los grandes temas que condicionarán el futuro económico y social del país. La iniciativa quiere favorecer una mezcla generacional entre los asistentes con perfiles de diferentes edades y recorridos, para enriquecer el diálogo y contrastar distintas perspectivas.

La primera sesión del ciclo, titulada "Economía de la salud, estrategias para un sector en expansión", reunió a un grupo diverso de socios, investigadores y profesionales vinculados al sector salud en el sentido más amplio, para analizar el estado y el futuro del sistema de salud desde una perspectiva económica y estratégica.

El encuentro contó con las intervenciones iniciales de Miquel Nadal, director general del Cercle d’Economia, y Paola Isetta, directora de Becas, Investigación e Innovación de la Fundación "la Caixa", que presentaron los objetivos del nuevo ciclo de encuentros. La sesión, moderada por la profesora en el IESE Business School y miembro de la Junta Directiva del Cercle d’Economia Núria Mas, contó con el Dr. Antoni Plasència, director general de Investigación e Innovación en Salud de la Generalitat de Catalunya, y Oriol de Solà Morales, CEO de HITT – Health Innovation Technology Transfer como ponentes.

Un sector bajo presión demográfica y fiscal

El encuentro arrancó situando el contexto macroeconómico y demográfico que condicionará los próximos años del sistema sanitario. La esperanza de vida ha superado ya los 84 años y la edad media de la población, actualmente de 46 años, se situará por encima de los 52 en un plazo de 25 años. Este envejecimiento acelerado se producirá, además, en un escenario de presión fiscal creciente: el aumento del gasto en defensa en muchos países tiende a ir acompañado, al cabo de los años, de recortes en gasto social y sanitario. Uno de los apuntes que sobrevoló la sesión es que, en este contexto, el sistema podría tener que hacer frente al reto de hacer más con menos recursos.

De curar a prevenir: un cambio de modelo

Uno de los ejes centrales del debate fue la necesidad de transformar un sistema históricamente pensado para curar la enfermedad hacia un sistema orientado a la salud: más preventivo, más predictivo y personalizado. Se puso sobre la mesa que el sistema sanitario sigue siendo, en la práctica, un "sistema de enfermedad" diseñado para responder, y que hay que reforzar decididamente la prevención -empezando por la educación desde la infancia- si se quiere contener el coste a largo plazo y mejorar los resultados en salud.

En este sentido, se constató una cierta distancia entre la práctica asistencial y la evolución tecnológica y científica: cada vez más, la innovación proviene de disciplinas no estrictamente médicas como la biotecnología, la biofísica y el análisis de datos y el médico tiende a situarse en un rol de gestor de tecnología más que de generador. Este desplazamiento plantea retos de acceso, de formación y, también, de confianza.

La inversión en I+D, todavía insuficiente

Las cifras de inversión en investigación y desarrollo centraron buena parte de la conversación. España destina alrededor del 1,5% del PIB, una proporción similar a la de Italia pero muy alejada del 3,7% de Estados Unidos o de alrededor del 3% de países como Alemania, Dinamarca o la propia China. En España, además, sólo una pequeña parte de esta inversión -entre el 0,4% y el 0,5%- proviene de instituciones públicas, lo que traslada buena parte de la responsabilidad a un sector privado que, en general, no está apostando por la I+D con la intensidad necesaria. Se señaló la falta de incentivos fiscales y financieros claros, y la conveniencia de explorar fórmulas como fondos público-privados de compra directa de innovación, siguiendo ejemplos ya aplicados en otros países europeos.

También se debatió la importancia de priorizar: en lugar de una investigación y una inversión dispersa en múltiples frentes, se propuso centrar los esfuerzos en un número reducido de prioridades de salud definidas a partir de la demanda real de los pacientes, y no sólo de la oferta tecnológica o industrial.

Dr. Antoni Plasència, director general de Investigación e Innovación en Salud de la Generalitat de Catalunya

Datos secundarios: entre la oportunidad y la confianza

El uso de los datos de salud y, en particular, de los llamados datos secundarios, protagonizó uno de los puntos más sensibles y a la vez estratégicos del encuentro. Se reconoció que sin un buen uso de estos datos no será posible avanzar hacia una medicina predictiva y personalizada, y que el retraso en este terreno puede suponer quedarse atrás respecto a otros sistemas sanitarios internacionales. Al mismo tiempo, se insistió en que este uso debe ir acompañado de un debate social honesto, de mecanismos claros de protección para los pacientes y de una comunicación transparente sobre el retorno que obtiene la ciudadanía, para evitar que se perciba como una simple mercantilización de los datos a favor de terceros.

Atención primaria, colaboración público-privada y confianza

El papel de la atención primaria como eje vertebrador del sistema -clave para gestionar la cronicidad y el envejecimiento- fue otro de los temas recurrentes, junto con la constatación de que actualmente se encuentra saturada y poco atractiva para los profesionales en formación. De manera parecida, se subrayó la necesidad de avanzar hacia una mejor integración entre el ámbito sanitario y el social, incluida la equiparación de condiciones de los profesionales que atienden a las personas mayores.

Oriol de Solà Morales, CEO de HITT – Health Innovation Technology Transfer

En cuanto a la colaboración entre el sector público y el privado, se coincidió en que es imprescindible para garantizar la sostenibilidad del sistema, tanto en lo que se refiere a la financiación de la innovación como a la propia actividad asistencial. Se puso en valor, también, el liderazgo activo de los gestores sanitarios como impulsores de la innovación desde la propia gestión, más allá del cumplimiento de indicadores administrativos.

La sesión se cerró con una reflexión compartida: el sistema de salud catalán goza de una confianza social notable, y este activo debe preservarse y reforzarse. Hacerlo exige visión sistémica, colaboración entre todos los actores implicados -públicos y privados, sanitarios y no sanitarios- y la voluntad de educar a la sociedad y a los agentes económicos a apostar por la inversión y la innovación a largo plazo.

Este primer encuentro marca el inicio de un ciclo que el Cercle d’Economia y la Fundación "la Caixa" tienen previsto continuar con nuevas sesiones dedicadas a otros ámbitos de interés.