Liderazgo económico y cocapitalidad cultural de Barcelona y Madrid, a debate en un acto coorganizado con el PEMB

El Cercle d'Economia ha sido el escenario de una nueva sesión de los 'Diálogos Barcelona/Madrid 2050', el ciclo que promueve el Pla Estratègic Metropolità de Barcelona (PEMB) para confrontar, de manera abierta, los modelos de futuro de las dos grandes metrópolis del Estado. Moderada por la periodista Laura Casserres, la jornada se ha estructurado en dos mesas redondas -una sobre liderazgo económico y otra sobre cocapitalidad cultural- que han dejado claro que Barcelona y Madrid no solo afrontan retos similares, sino que cada vez diseñan estrategias más cercanas para encararlos.

Despolitizar para avanzar juntos

Miquel Nadal, director general de Cercle d'Economia, ha abierto el acto reclamando sacar la rivalidad Barcelona-Madrid de la arena política para situarla en el terreno económico y cultural, donde la competencia, ha dicho, puede convertirse en un motor de progreso para ambas ciudades. Oriol Estela, coordinador general del PEMB, ha recordado que uno de los propósitos de este ciclo es tejer nuevas complicidades entre agentes de los dos territorios, un objetivo que ya empieza a dar frutos tras las dos primeras ediciones.

El talento, la moneda de cambio de las grandes ciudades

En la primera mesa, Natalia Peiro (directora general de Madrid Futuro) y Mercè Conesa (directora general de Barcelona Global) han puesto el foco en qué hace hoy competitivas a las grandes ciudades. Ambas han apuntado en la misma dirección: la capacidad de captar y, sobre todo, retener talento se ha convertido en el termómetro principal de la competitividad urbana. Conesa lo ha resumido así: el ritmo de la innovación lo marca el talento, y el talento elige ciudades con buena calidad de vida.

Peiro ha situado los pilares de la propuesta de Madrid en su capitalidad política, el peso económico de la ciudad, la conexión con el Atlántico y el nivel de vida. Conesa, por su parte, ha reivindicado que Barcelona suma a este atractivo una apuesta consolidada por la innovación y la investigación, con activos como el Barcelona Supercomputing Center o el Sincrotrón ALBA como piezas clave de un ecosistema de alto valor añadido.

Ambas ponentes han situado el mismo reto de fondo: cómo formar, retener y hacer crecer este talento en cada ciudad. La vivienda y la gestión del turismo han aparecido como dos cuestiones que ya no se pueden resolver solo desde la lógica municipal, sino con una mirada metropolitana y coordinación entre administraciones. Como ejemplo concreto se ha citado el Plan Vive de la Comunidad de Madrid —vivienda protegida sobre suelo público—, señalado como una experiencia que podría inspirar el ámbito metropolitano barcelonés.

Cultura: colaborar en lugar de competir

La segunda mesa, dedicada a la cocapitalidad cultural, ha reunido a José Luis Romo (director artístico de Matadero Madrid) y Judit Carrera (directora del CCCB). Su diagnóstico compartido: mientras la economía se mueve en clave de competencia, la cultura funciona mejor en clave de colaboración, aunque persistan diferencias importantes de presupuesto y recursos entre los grandes equipamientos culturales de las dos ciudades.

Carrera ha puesto sobre la mesa la precariedad que sigue arrastrando el sector cultural en Barcelona. Romo, en cambio, ha señalado como reto de Madrid la descentralización de sus equipamientos culturales, con una red de centros cívicos que todavía no ha crecido al ritmo de la ciudad ni se equipara a la barcelonesa.

Ambos han defendido la cultura como generadora de agenda pública y vertebradora de la vida urbana, a la vez que han insistido en la importancia de mantener el arraigo territorial de los equipamientos para evitar que acaben funcionando como franquicias internacionales desconectadas del barrio. También se ha hablado del papel de doble filo del turismo cultural: aporta riqueza a las ciudades, pero sin regulación ni liderazgo público puede acabar diluyendo aquello que hace singulares a Barcelona y Madrid.