Ferrer, Veolia y CBRE abordan cómo conciliar propósito y rentabilidad en la segunda sesión del ciclo “Empresa: ¿propósito y/o competitividad?”

Tras una primera sesión del ciclo "Empresa: ¿propósito y/o competitividad?" centrada en abordar las implicaciones de querer tener propósito para la gestión interna de las empresas, en la segunda jornada del ciclo se ha abordado hasta qué punto tener este propósito es compatible con mantener la rentabilidad y cómo afecta al contexto social y medioambiental.

Y lo hemos hecho de la mano de Mario Rovirosa, CEO de Grupo Ferrer; Daniel Tugues, director de Veolia en España, y Eva Jodar, directora de Empresas en CBRE España. El encargado de moderar la sesión ha sido Jordi Gual, profesor de IESE Business School y vicepresidente del Cercle d'Economia, que ha destacado que "las tres empresas que participan en la sesión de hoy representan tres modelos de propiedad y tres sectores muy diferentes, pero todas destacan por ser empresas con propósito".

En primer lugar, el CEO de Grupo Ferrer, Mario Rovirosa, ha explicado que Laboratorios Ferrer es una empresa de capital privado que pertenece en su mayoría a Sergi Ferrer Salat, con sede en Barcelona, que factura aproximadamente 600 millones de euros, cuenta con una plantilla de unas 1.800 personas y opera directamente en una veintena de países de Europa y Latinoamérica. "Siguiendo la manera de ser y pensar de Sergi Ferrer Salat, en Ferrer el negocio es un medio para generar recursos para el propósito que tenemos: luchar por la justicia social", ha asegurado Rovirosa. "Desde hace seis años, destinamos el 50% de nuestros beneficios anuales a proyectos sociales y medioambientales", ha concretado. Y se ha mostrado orgulloso de disponer de la certificación B Corp con una puntuación de 136 puntos, "lo que nos sitúa en la tercera posición mundial entre empresas de más de 1.000 trabajadores o 500 millones de facturación, solo por detrás de Patagonia y de una aseguradora americana". Rovirosa también ha comentado que "nuestra estrategia de producto se ha reorientado hacia enfermedades raras y neurodegenerativas, como la ELA, Huntington o fibrosis pulmonar idiopática, para aportar un valor diferencial donde las grandes farmacéuticas no invierten".

Mario Rovirosa, CEO de Grupo Ferrer

Por su parte, el director de Veolia en España, Daniel Tugues, ha destacado que "Veolia es una multinacional cotizada en el CAC 40 con 220.000 trabajadores en el mundo, de los cuales 19.000 trabajan en España, donde facturan 3.000 millones de euros". Tugues ha añadido que "la estructura de propiedad incluye un 10% de acciones en manos de los trabajadores y la participación de accionistas de referencia como Criteria (5%) y el BPI (5%)" y ha destacado que "en la Junta General de Accionistas se aprobó con un 99% de los votos integrar en los estatutos nuestro propósito de transformación ecológica". También ha apuntado que "el cumplimiento de los indicadores sociales y ambientales tiene un peso de al menos el 50% en la remuneración variable de los ejecutivos".

Daniel Tugues, director de Veolia en España

La directora de Empresas de la consultora inmobiliaria CBRE en España, Eva Jodar, ha explicado que "CBRE es una empresa americana cotizada en bolsa con 140.000 trabajadores y 500 oficinas en 100 países". Jodar ha comentado que "en la península Ibérica gestionamos 12 millones de metros cuadrados (10 millones en España y 2 en Portugal) para terceros" y ha subrayado que "nos hemos fijado objetivos de descarbonización con la meta de llegar al Net Zero en el año 2040, con una reducción de emisiones de entre el 44% y el 50%". También ha destacado que "destinamos un porcentaje de nuestro ebitda a iniciativas sociales a nivel europeo y local, propuestas y seleccionadas por nuestros trabajadores". Además, ha asegurado que utilizan su capacidad de asesoramiento "para influir en los propietarios de activos, promoviendo certificaciones de sostenibilidad y bienestar".

Eva Jodar, directora de Empresas de CBRE en España

En el debate, los tres ponentes han coincidido en señalar que el propósito y la rentabilidad no son fuerzas contrapuestas, sino que operan en horizontes temporales diferentes. A pesar de la corriente negativa en ciertos sectores de Estados Unidos (el llamado Efecto Trump), las empresas con métricas ambientales sólidas obtienen financiación más barata mediante bonos verdes, y en el caso de las cotizadas, los analistas valoran positivamente los planes de inversión social a largo plazo si resuelven riesgos futuros, incluso cuando implican una reducción temporal del dividendo.

La tecnología se ha puesto sobre la mesa como una herramienta habilitadora crítica, capaz de marcar la diferencia competitiva cuando el cliente entiende el valor de la empresa más allá del producto en sí, si bien los ponentes han advertido que a menudo existe una dicotomía entre lo que los clientes dicen valorar y lo que finalmente están dispuestos a pagar, especialmente en sectores como la construcción o los servicios de mantenimiento.

Los tres ponentes también han remarcado que el alineamiento interno y la captación de talento se ven claramente favorecidos por el propósito corporativo, ya que las nuevas generaciones exigen coherencia social para comprometerse con la organización. Como conclusión, todos han coincidido en que mantener la coherencia en el propósito puede resultar económicamente contraproducente a corto plazo, pero resulta indispensable para garantizar la legitimidad y la rentabilidad a largo plazo de las empresas. En este sentido, han subrayado que la responsabilidad de la empresa como actor social es clave, dado que el conjunto de las empresas genera el 80% del PIB mundial y constituye el principal motor de empleo y de generación de riqueza per cápita.

En la tercera y última sesión del ciclo, que tendrá lugar el 14 de julio a las 19h, se analizará hasta qué punto las regulaciones de los gobiernos ayudan o no a que las empresas impulsen iniciativas con propósito.