Lecturas en Círculo 11/26

Acuerdo

Irán y Estados Unidos han sellado esta semana un acuerdo marco para establecer, de nuevo, la paz en el golfo y reabrir el estrecho de Ormuz. El acuerdo establece un periodo de sesenta días para cerrar el conflicto formalmente con el acuerdo de paz definitivo, lo explica Leo Sands (New York Times), que también da las claves del texto. Steven Erlanger (New York Times) analiza si este acuerdo conducirá definitivamente al fin del conflicto. Algunas claves para entender el acuerdo: David E. Sanger (New York Times) apunta que no es la rendición sin consecuencias que exigía Trump al inicio del conflicto. Pero, según Felicia Schwartz, sí ha conseguido garantizar que Irán no tendrá armas nucleares, mientras que el país persa consigue a cambio una importante inyección económica sin muchas condiciones, como recoge Yeganeh Torbati (New York Times).

Varios analistas coinciden en que Trump no sale nada reforzado con el acuerdo. Para Bret Stephens (New York Times), Irán ha ganado el pulso de voluntades ante un presidente percibido como errático y débil que ha apostado por comprar el comportamiento de Irán con incentivos económicos, confiando en que priorizará el dinero sobre el poder, a pesar del riesgo elevado de que esta estrategia fracase (The Economist). Ya que, tal y como recoge Azadeh Moaveni (New York Times), la guerra con EE.UU. ha convertido a Irán en un símbolo global de resistencia ante Occidente, reforzando su posición internacional y conectando con el sentimiento antiimperialista de muchos países. 

Tras anunciar el acuerdo marco, Trump llegó al encuentro del G7 poniendo el foco en Ucrania abriendo una frágil ventana diplomática, marcada por un leve giro de EE.UU. y dando margen para la negociación de un acuerdo de paz con el Kremlin (The Economist). El objetivo es resolver un conflicto que, a ojos de Anne Applebaum (The Atlantic), está entrando en una nueva fase donde el momentum estratégico podría estar cambiando, pero sin un desenlace claro a corto plazo

La clave, según explican CaulcuttLeali y Vinocur (POLITICO), es que Macron ha encontrado la manera de influir en Trump adaptándose a su estilo personal y convirtiendo la diplomacia en una cuestión de relación directa. Los propios autores recogen que la propuesta de Trump ofreciendo apoyo a Ucrania con condiciones implícitas convierte la ayuda en una herramienta de negociación política que debe beneficiar a EEUU de forma tangible. 

Según Barry Eichengreen (Project Syndicate), el G7 tiene capacidad limitada para abordar los grandes retos globales actuales, con expectativas modestas sobre sus resultados. A pesar de tensiones previas, Trump y sus aliados han conseguido mantener una apariencia de unidad y estabilidad durante el G7, explican en POLITICO

Para Tyson y Papaconstantinou, la reunión del G7 demuestra que los desequilibrios globales se están agravando por las tensiones entre EEUU y China, mientras Europa intenta reaccionar sin suficiente fuerza coordinada. Por ello, explica Camille Gijs (POLITICO)los líderes europeos presionan a Ursula von der Leyen para que dote a la UE de más instrumentos para defenderse de China en un momento que, según Carlo Martuscelli (POLITICO), la relación UE-China entra en una fase de tensión creciente

Mientras tanto, en el Reino Unido Andy Burnham se acerca a Downing Street para relevar a un Keir Starmer que parece tener los días contados (The Economist). Stephen Castle (New York Times) analiza quién es y cómo se ha convertido en la principal esperanza laborista para re-conectar con los votantes. Para Jack Blanchard (POLITICO) una de las claves es que ha aplicado el libro de estilo norteamericano, adaptado a la realidad inglesa. Terminamos con Dan Bloom (POLITICO) que analiza cuándo se podría consolidar un cambio que no será inmediato. 

El contexto geopolítico demuestra, a ojos de Ian Bremmer (Project Syndicate), que el mundo se encamina hacia un escenario de mayor riesgo marcado por la geopolítica, la irrupción de la IA y una América menos fiable como pilar del orden global. Este último factor se debe, explica John F. Harris (POLITICO), a que Trump ha roto con el consenso internacionalista de las generaciones de Bush y Clinton y redefine el papel global de EEUU de manera más unilateral e imprevisible. La respuesta a esto, según recoge The Economist, podría estar en el Mundial de fútbol que demuestra que cuando todo depende de múltiples factores estructurales, la apertura y la diversidad de talento es uno de los elementos más determinantes para mejorar el rendimiento.

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