Sesión moderada por Núria Mas, vocal de la Junta Directiva del Cercle d'Economia. Con Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo, Juanjo Cano, presidente de KPMG España y Daniel Tugues, director de Veolia España
Núria Mas, vocal de la Junta Directiva del Cercle d'Economia, introdujo la sesión situándola en un marco determinado tanto por las conclusiones del informe El futuro sobre la competitividad europea, de Mario Draghi, como por las necesidades que se derivan de él a la hora de encontrar soluciones aplicables a la industria de Cataluña, España y Europa. Lo hizo con énfasis en cuestiones como el papel de la administración, la empresa privada y la forma en que se implementan nuevas políticas industriales —que, a su vez, eviten la fragmentación del mercado único europeo— con el objetivo de reducir las dependencias externas y alcanzar la soberanía estratégica de la Unión Europea.

A continuación, presentó a los ponentes y cedió la palabra al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, keynote speaker del panel.
El ministro inició su intervención indicando que "mi ministerio y el Gobierno de España dedicamos muchas horas a trabajar por este principio tan importante (el de la autonomía estratégica europea)" y, al mismo tiempo, que "las cosas hay que valorarlas respecto al entorno que vivimos: yo estoy muy pendiente del queroseno, del polipropileno, del aluminio y, en definitiva, de un entorno cambiante". A pesar de la incertidumbre y de una "nueva geopolítica que, a veces, se expresa en conflicto bélico", destacó las previsiones de crecimiento de la Comisión Europea para España correspondientes a 2026 (+2,4%) y el número de personas afiliadas a la Seguridad Social (22,3 millones), con una "magnífica contribución" de la industria española a estas métricas.
Sin embargo, Jordi Hereu reconoció que "la productividad por hora aumenta mucho menos de lo que querríamos y necesitamos". "Estamos trabajando para el cambio del modelo productivo, una línea estratégica que creo que es fundamental", apuntó, con 7.194 millones de euros de política industrial para ayudar a llevar a cabo esta transformación. Aplaudió la existencia de una "cultura del acuerdo" en el ámbito industrial con ejemplos tangibles, señaló, en los sectores de la automoción y el farmacéutico. Y más allá de los sectores tradicionales, puso el foco en los 8.000 millones de euros dedicados a las deep tech, la biotecnología, la IA, la cuántica, los nuevos materiales o el espacio, "nuevos sectores industriales que deben aportarnos la necesaria productividad".
Nueva Ley de Industria
Otro punto que trató fue el del "liderazgo de procesos" en Europa y calificó de "simbólica" la presencia de España el año que viene en la Hannover Messe, la feria industrial más importante del mundo, invitada por Alemania. El ministro no dejó de pedir "inteligencia colectiva" al mundo político para poder sacar adelante el anteproyecto de Ley de Industria, que deberá sustituir a la norma aprobada en 1992.
Por último, hizo mención a la "batalla por la Europa que creemos y necesitamos" y a generar una "mejor y más ambiciosa política paneuropea". Jordi Hereu se mostró convencido de que hay que emprender un debate "no solo económico, sino político" sobre "qué Europa queremos construir". "Queremos una Unión con más ambición, que dedique un 2% de su PIB a un presupuesto comunitario y no quedarnos en el 1%", expresó, con el objetivo de "movilizar la Europa de la energía, de los capitales, del talento y de la innovación".
Liderazgo, talento, transición energética, compra pública y relocalización
Una vez concluida la intervención del ministro de Industria y Turismo —que Núria Mas calificó de "positiva" y "alineada con la nota emitida por el Cercle"—, se inició el debate.
Juanjo Cano, presidente de KPMG España, articuló su relato en torno a cuatro puntos: 1) el principal problema de Europa no es el diagnóstico de los problemas a resolver y los retos a alcanzar, sino más bien la falta de ejecución y liderazgo para implementar las soluciones adecuadas; 2) España debe hacer valer sus fortalezas (aquí mencionó ámbitos como el energético, las telecomunicaciones, la biotecnología y la automoción, entre otros) y debe aprovechar el potencial de la IA para corregir las debilidades que aún presenta en términos de competitividad y productividad; 3) la brecha "grave" en lo que respecta al talento debe abordarse con "formación continua masiva, inmigración ordenada" y combatiendo un absentismo laboral que "daña la productividad"; y 4) una simplificación drástica, la reducción de la burocracia y la eliminación de las barreras internas constituyen requisitos para la unidad de mercado.
Por su parte, Daniel Tugues, director de Veolia España, abordó aspectos como la transición energética —"es rentable y mejora la competitividad a través de la eficiencia y la resiliencia"—, la competitividad "moderna" —que, a su juicio, debe integrar factores como la seguridad de suministro, con la predictibilidad como valor estratégico superior al precio— y el "papel clave" de la colaboración público-privada en términos de "agilidad, eficiencia y capacidad de movilización del ahorro privado hacia proyectos de infraestructuras a largo plazo".
El ministro de Industria y Turismo intervino igualmente en el debate a tres que condujo la vocal de la Junta Directiva del Cercle d'Economia. Jordi Hereu defendió la complementariedad en el uso de las subvenciones públicas y el mecanismo de la compra pública con el doble propósito de impulsar transiciones que "son estratégicas" y de desarrollar "sectores emergentes" europeos. También opinó que "hay que ganar valor añadido" y que esto se logrará mediante la "relocalización de la producción" en el ámbito español y europeo. Lo expresó con el siguiente anhelo: "Como ministro de Industria, quiero un ciclo integral del aluminio y del acero en España".
En definitiva, todas ellas, unas intervenciones que convergieron en la pregonada "autonomía estratégica" de Europa en el seno de una coyuntura —con un consenso evidente entre todos los presentes— en que "la geopolítica ya no es la de hace 30 años".