Inauguración de la Reunión Cercle d’Economia 2026. Diálogo con el presidente de la Generalitat de Catalunya Salvador Illa

En la introducción a la 41ª Reunión, Teresa Garcia-Milà, presidenta del Cercle d'Economia, se refirió a un "momento complejo y de transformación profunda" que, desde la óptica europea, tiene efectos en la seguridad, la economía y el lugar que este bloque debe ocupar en el nuevo orden mundial. "Es necesario un debate independiente, riguroso y constructivo" sobre la defensa, la tecnología, la energía, las finanzas y la gobernanza", indicó.

En clave catalana, y tras casi dos años desde la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat, elogió el pacto político alcanzado para posibilitar unos presupuestos que "aportan estabilidad, normalidad y previsibilidad" y que irán acompañados de unas medidas, como la creación del Consorcio de Inversiones o las novedades accionariales en el Consorcio de la Zona Franca, que "refuerzan la capacidad de autogobierno" y "demuestran la habilidad de negociación y entendimiento" con la Administración central.

La presidenta interpeló al presidente de la Generalitat sobre el necesario impulso de "un ecosistema de financiación, regulación y transparencia" que desarrolle el potencial catalán en "sectores estratégicos donde se juega su futuro" y alertó de que "no podemos quedar al margen del proceso de reforzamiento de la industria de defensa" que vive el continente europeo: "El peso de la industria de defensa en Cataluña es pequeño; esto es una anomalía que ahora tenemos la ocasión de corregir", dijo.

En materia energética, Garcia-Milà apoyó el "plan ambicioso" de la Generalitat para acelerar el despliegue de renovables —"los planes deben ejecutarse", eso sí— y defendió la validez de la energía nuclear "hasta que la transición energética esté consolidada". La presidenta abogó por un modelo de país "más intensivo en tecnología, innovación y capital humano cualificado" y con incidencia en la productividad, la educación y una política migratoria "alineada con el modelo productivo que queremos".

En vivienda reconoció la "voluntad de actuar" del Gobierno, aunque situando el problema principal en la "falta de oferta": "El control de alquileres puede moderar precios a corto plazo, pero frena la oferta y acaba siendo una medida regresiva". Y calificó de "paso adelante" el nuevo sistema de financiación para Cataluña, que "hay que aprobar con la máxima urgencia".

Salvador Illa, siendo consciente de los "retos, problemas y amenazas", pero también de las "oportunidades del presente", entonó un canto a la "confianza en el futuro colectivo que tenemos por delante" y, mientras alertaba contra el "pesimismo", trazó el balance de los primeros dos años de mandato: "Hemos abierto un nuevo horizonte de estabilidad" con una propuesta de financiación "para que Cataluña gane 4.700 millones de euros", unos "presupuestos expansivos" para 2026 y una "etapa positiva" de colaboración con el Gobierno de España. En definitiva, "hemos puesto el país en marcha", remachó.

El presidente subordinó su acción de Gobierno al imperativo de "dejar a las futuras generaciones un mundo, una Europa y una Cataluña mejores". Un mundo en transformación en el que "un orden multilateral fundamentado en las instituciones globales consensuadas desde 1945 está siendo sustituido por grandes zonas de influencia de las potencias mundiales": ya "no hay aliados permanentes, solo transacciones", lamentó.

En su análisis, la "pugna" entre Estados Unidos y China está trastocando la gobernanza mundial, razón por la cual el modelo europeo afronta un "momento existencial". Europa tiene por delante la oportunidad de "redefinirse, fortalecerse y decidir su propio futuro", prosiguió, y lo hizo con una reivindicación del "federalismo europeo" como alternativa al "retorno de las grandes potencias y el imperialismo".

Según Salvador Illa, Cataluña está "decididamente comprometida" a ayudar a hacer realidad la nueva Europa, con los "valores de prosperidad compartida de la socialdemocracia" y una voluntad, también asumida por España, de "romper el círculo vicioso del populismo en Europa". "Nada ni nadie nos desviará de nuestro propósito ni de nuestro deber", sentenció.

"Capacidad de acuerdo, de diálogo y de sentido de país"

Más allá de poner sobre la mesa la buena evolución del PIB en Cataluña, el "récord histórico" de personas trabajando o el "liderazgo" en creación de empresas tecnológicas y en investigación en materia de salud, el presidente abanderó un Gobierno que "demuestra con hechos la capacidad de acuerdo, de diálogo y de sentido de país". Con unos presupuestos que "sientan las bases para mejorar la productividad de la economía catalana sin dejar a nadie atrás". Y con la convicción de que "con liderazgo público y alianzas público-privadas es posible generar prosperidad y compartirla en beneficio de todos".

Desde la premisa de que "vertebrar Cataluña significa una Cataluña bien conectada", Illa manifestó que "esto lo estamos afrontando en todas sus dimensiones". Lo razonó haciendo mención a la conectividad digital (con énfasis en los desafíos y oportunidades de la IA), la conectividad internacional (con la expansión de los puertos de Barcelona y Tarragona y el "desbloqueo" de la ampliación del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat) y la conectividad interior (mediante las redes viaria y ferroviaria). "En Cataluña estamos movilizando la inversión pública más importante de los últimos años en materia de infraestructuras, de más de 20.000 millones de euros", recordó.

"Crear valor, compartir prosperidad y decidir en democracia"

El presidente de la Generalitat propuso "articular una alianza duradera entre nuestro Gobierno y los actores económicos, empresariales y sindicales sobre la base de tres compromisos: crear valor, compartir prosperidad y decidir en democracia". Hacerlo desde un modelo de colaboración público-privada que "ha dado buenos resultados en Cataluña" y en paralelo al establecimiento de una política industrial que "integre los nuevos condicionantes geopolíticos y la necesidad de una política de defensa de la competencia robusta y también una Europa con un mercado único realmente integrado".

Ya en el tramo final de la sesión, en un breve debate a propósito del modelo productivo (y la productividad), los presupuestos, el resto de la legislatura, la inmigración, la educación y la vivienda, Teresa Garcia-Milà no dudó en destacar que el discurso de Salvador Illa estaba "muy alineado" con las propuestas del Cercle d'Economia.