El Cercle d’Economia y l’Associació Catalana de l’Empresa Familiar (ASCEF) han organizado, con la colaboración de BBVA, la décima edición del ciclo “L’empresa familiar: Passat, present... i futur?”, una sesión centrada en la trayectoria y la visión de futuro de dos compañías industriales catalanas con una larga tradición familiar: Font Packaging y Comexi. El encuentro ha servido para analizar cómo estas empresas han sabido adaptarse a los cambios del mercado sin renunciar a los valores que han definido su identidad a lo largo de varias generaciones.
Teresa Garcia-Milà, presidenta del Cercle d'Economia, Eva Lluch Saunier, secretaria de la Junta Directiva de l’ASCEF, y Francisco Pla, director regional de BBVA en Catalunya, han dado la bienvenida al acto.
En una conversación moderada por el exsecretario general del Cercle d'Economia y presidente de Transmmission Xavier Cambra, la directora corporativa de Font Packaging Martina Font y el presidente de Comexi Pau Xifra han compartido su experiencia al frente de dos empresas familiares que han evolucionado hasta convertirse en referentes internacionales dentro de sus respectivos sectores.

En el caso de Font Packaging, la compañía inició su actividad elaborando cucuruchos de papel y dio el salto al cartón ondulado en el año 1954. La tercera generación familiar asumió la dirección del negocio en el año 2000, en un proceso de relevo vivido de manera natural dentro de la empresa. Su directora corporativa, Martina Font, ha explicado que la identificación de nichos de mercado muy concretos fue clave para asegurar la continuidad del proyecto y consolidar una compañía que actualmente cuenta con 300 trabajadores.
Durante la conversación, Martina Font ha reivindicado el valor humano del modelo familiar. “Las empresas familiares tienen alma”, ha afirmado, poniendo de relieve la importancia de generar espacios de confianza dentro de la familia empresaria para hablar de los temas estratégicos con transparencia. En este sentido, ha destacado la utilidad de disponer de un consejo profesionalizado, un consejo de familia y un protocolo familiar para ordenar la toma de decisiones y preparar el futuro relevo generacional.
Martina Font ha subrayado que el legado de una empresa familiar va más allá del negocio. “No heredas una empresa, sino una forma de entender el negocio”, ha afirmado. En este sentido, ha defendido que cada generación recibe unos valores fundacionales pero también la responsabilidad de aportar una nueva mirada: “cada generación debe dar su punto de vista sin perder la esencia de lo que ha recibido”.

Por su parte, Comexi, fundada en Girona por el abuelo de la actual generación al frente, también tiene sus orígenes en el mundo de los cucuruchos de papel. Con el tiempo, la empresa evolucionó hasta convertirse en un grupo internacional especializado en tecnología para el envase flexible. Su presidente Pau Xifra ha recordado que la transformación del comercio tradicional hacia el supermercado generó nuevas necesidades en la presentación de los productos, y eso abrió una oportunidad que la compañía supo aprovechar a través de la innovación en impresión flexográfica y maquinaria industrial.
La internacionalización ha sido uno de los grandes motores de su crecimiento. En paralelo, la compañía ha impulsado una evolución en su gobernanza, pasando de una gestión familiar tradicional a un modelo que combina presidencia ejecutiva familiar con dirección general externa y un consejo de administración profesionalizado.
Pau Xifra ha señalado que “el futuro exige crecer para seguir siendo competitivos”, y ha defendido que la innovación, el talento y la cultura de excelencia serán determinantes en los próximos años. También ha advertido que la presión geopolítica y la aparición de nuevos competidores globales obligan a las empresas industriales a reinventarse constantemente sin perder la visión de largo plazo.
A lo largo de la conversación, Xifra también ha destacado la capacidad de reacción de la empresa familiar ante un contexto incierto. “Tenemos una ventaja: podemos tomar decisiones con rapidez”, ha explicado. Según ha apuntado, esta agilidad es especialmente relevante “en un mundo inestable, en el que las empresas deben reinventarse”.

Durante el acto, ambas compañías han coincidido en algunos de los grandes retos compartidos por la empresa familiar: la dificultad para atraer talento, la transferencia de conocimiento entre generaciones y la necesidad de profesionalizar estructuras sin diluir los valores fundacionales. Tanto Martina Font como Pau Xifra han apuntado que la continuidad no depende solo de encontrar un sucesor, sino de definir cómo debe ser ese liderazgo y cómo debe preservarse la manera de entender el negocio.
La sesión ha puesto de manifiesto que, en un entorno económico cada vez más complejo, la empresa familiar sigue representando un modelo singular dentro del tejido productivo catalán: una combinación de compromiso, flexibilidad y visión a largo plazo que permite pensar más allá de los resultados inmediatos.