
Alto el fuego
El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán ha evitado, de momento, una escalada mayor, pero deja un escenario lleno de incertidumbres. Gideon Rachman (Financial Times) destaca que ambas partes pueden vender una victoria parcial mientras las cuestiones clave —como el programa nuclear o el estrecho de Ormuz— siguen sin resolverse. En paralelo, según explica Mark Landler (The New York Times), Teherán mantiene el control de este paso estratégico como herramienta de presión, condicionando el comercio global y forzando a muchos países a negociar directamente. La fragilidad de la tregua es evidente, como apunta Svirnovskiy en POLITICO, y también lo son las tensiones entre aliados: según Michael Crowley (New York Times), las diferencias entre Trump y Netanyahu sobre cómo cerrar el conflicto empiezan a aflorar y pueden poner en peligro el alto el fuego. Todo marcado por un primer ministro de Israel que necesita cerrar el conflicto mostrando fuerza, según James Shotter (Financial Times).
Un conflicto que, según The Economist, ha tenido un gran impacto tanto en Estados Unidos como en el conjunto de Oriente Medio. Yeganeh Torbati y Erika Solomon (New York Times) aseguran que el país persa sale reforzado mientras que, según Steven Erlanger (New York Times), los americanos salen desacreditados. De hecho, Shlomo Ben-Ami (Project Syndicate) lo ve como una victoria local. En este sentido, tres expertos del New York Times debaten sobre quién sale peor parado. Aunque The Economist lo tiene claro: Donald Trump.
Quien parece que sale reforzado es China. Explica Ian Bremmer (Project Syndicate) que está aumentando sus exportaciones armamentísticas. Según Daniel Desrochers (POLITICO), incluso los Estados Unidos los necesitarán para rearmarse después de la guerra. Todo ello, da alas a Xi para impulsar una nueva ofensiva en Taiwán, lo explican Leahy y Withe (Financial Times).
Henry Foy (Financial Times) explica que la guerra también puede afectar a la OTAN. La alianza, como explica Troianovski (New York Times), intenta no ser una víctima más del conflicto tras las múltiples amenazas de Trump de abandonarla. Stokols, McLeary y Detsch (POLITICO) analizan en qué punto se encuentra ahora mismo la alianza atlántica tras la tensa reunión entre el presidente norteamericano y el secretario general Mark Rutte. En este sentido, Serge Schmemann (New York Times) expone que los líderes europeos se han cansado de complacer al magnate.
Uno de los motivos de este cambio podría ser que, según una encuesta de POLITICO, los europeos ven más amenazas en los Estados Unidos que en otros actores internacionales como China. Esto podría explicar también que líderes como Giorgia Meloni busquen marcar distancias con el presidente. Lo explica Jacopo Barigazzi (POLITICO). Además, según explica Nicholas Vinocur (POLITICO), la Unión no estaría dispuesta a pagar, de nuevo, las facturas de los conflictos norteamericanos.
La interrupción de las hostilidades también permite hacer balance económico del conflicto. The Economist analiza el impacto (tanto directo como indirecto) en la economía global y los posibles cambios que puede conllevar. En el caso concreto de Estados Unidos, tres apuntes sobre las consecuencias: Danniel Davies (Financial Times) analiza la debilidad que ha mostrado el dólar, Joseph J. Schatz (POLITICO) pone el foco en la independencia energética del país norteamericano, mientras que Herbert, Duguid y Chan (Financial Times) analizan la "cicatriz" que dejará en Wall Street.
Además de Israel, otras carreras electorales en el mundo pueden verse afectadas por el conflicto. Empezando por Hungría, donde la oposición podría batir a Orban, muy marcado por sus relaciones con Trump, lo explica David Broder (New York Times). En ello coincide Martin Wolf que ve, además, unos comicios cruciales para el futuro de la libertad. También Trump se la juega en las midterms de finales de año. Jonathan Martin (POLITICO) explica que dentro del Partido Republicano está reforzando su control impulsando candidatos afines en las primarias. Al mismo tiempo crece el miedo interno de que la guerra con Irán y sus costes acaben pasando factura electoral a los republicanos, lo explican Andrew Howard y Megan Messerly (POLITICO).
Todo ello reabre el debate sobre la estrategia de Trump. Janan Ganesh (Financial Times) cuestiona que su apuesta por la "Madman Theory" —basada en la imprevisibilidad y la amenaza constante— pueda funcionar en un contexto global mucho más interdependiente y expuesto que en tiempos de Nixon. En paralelo, Federico Fubini (Project Syndicate) interpreta el conflicto como una muestra más de las "guerras de elección", impulsadas tanto por cálculos políticos internos como por la percepción de debilidad de los rivales.
En definitiva, más que cerrar crisis, el alto el fuego parece haber confirmado que estamos en un escenario global más incierto, más fragmentado y con liderazgos cada vez más condicionados por la política interna.
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