Desde el Cercle d'Economia impulsamos el ciclo “Fiscalidad en España: Diagnóstico y Propuestas de Mejora” con el objetivo de analizar en profundidad el funcionamiento del sistema tributario, identificar ámbitos de mejora y comparar la experiencia española con la de otros países de referencia, con una atención especial también en Cataluña.
Después de una primera sesión dedicada a ofrecer una radiografía general del sistema fiscal, el segundo encuentro se ha centrado en abordar como rediseñar el sistema fiscal español para hacerlo más eficiente en su impacto sobre el mercado laboral y, a la vez, preservar su capacidad redistributiva. Hemos puesto el foco en tres ámbitos clave: la imposición sobre el trabajo para reducir desincentivos y captar talento; la imposición sobre el capital para reforzar el ahorro, la inversión y la movilidad social; y la imposición indirecta, especialmente el rediseño del IVA y el papel de los tipos reducidos y otras figuras tributarias.

La sesión ha contado con la participación de Jorge Onrubia-Fernández, profesor titular de Hacienda Pública y Sistema Fiscal en la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado a FEDEA; Nuria Cabré, socia del departamento de Derecho Fiscal de Garrigues e Isabel Z. Martínez, investigadora principal del KOF Swiss Economic Institute de la ETH Zürich y miembro de la Comisión de Competencia de Suiza. El acto, al cual dio la bienvenida la presidenta del Cercle d'Economia Teresa Garcia-Milà, fue moderado por el economista Senior en CaixaBank Research Javier Garcia Arenas.
El profesor titular de Hacienda Pública y Sistema Fiscal en la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado a FEDEA Jorge Onrubia-Fernández ha apuntado que el sistema fiscal español presenta una carencia de coherencia estructural y una elevada fragmentación, especialmente en el IRPF, que genera distorsiones entre fuentes de renta y decisiones de inversión. Según Onrubia, el sistema "penaliza el trabajo, desincentiva el ahorro (tanto productivo como tradicional) y ha experimentado un deterioro progresivo de su capacidad redistributiva".
Onrubia también ha destacado que el aumento reciente de la recaudación se explica en gran parte por el efecto de la inflación, en ausencia de una deflactación de tarifas, hecho que ha incrementado la presión fiscal efectiva. Además, ha advertido sobre problemas como la carencia de ajustes por inflación en las plusvalías, la doble imposición de los dividendos y la proliferación de cambios normativos que generan inseguridad jurídica.
Entre sus propuestas, ha defendido una mayor integración de las bases imponibles, la revisión de deducciones y mínimos, la eliminación de tratamientos ad hoc y regímenes simplificados, así como una mejor coordinación con el impuesto sobre sociedades. También ha apostado por avanzar hacia un modelo más neutral y simple, con más elasticidad recaudatoria, y ha alertado de los riesgos del “populismo fiscal”.

Por su parte, la socia del departamento de Derecho Fiscal de Garrigues Nuria Cabré ha puesto el foco en la necesidad de modernizar figuras impositivas concretas. Ha calificado el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones "de anacrónico", señalando que no se ha adaptado a los cambios sociales y que puede generar problemas de liquidez que obligan a vender activos heredados.
Cabré ha planteado tres ejes de reforma: la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, la revisión de Sucesiones así como el de Donaciones y el refuerzo del régimen de la empresa familiar con más seguridad jurídica. En este ámbito, ha recordado también las recomendaciones europeas para facilitar la transmisión de empresas familiares sin cargas fiscales que comprometan la continuidad.

Finalmente, la investigadora principal del KOF Swiss Economic Institute de la ETH Zürich y miembro de la Comisión de Competencia de Suiza Isabel Z. Martínez ha aportado una perspectiva internacional, destacando que países como Suiza han demostrado la viabilidad de un impuesto sobre el patrimonio estable a lo largo del tiempo. En este sentido, ha defendido que el debate no se tiene que centrar en su existencia, sino en su diseño, y ha abogado para cerrar brechas fiscales y mejorar la distribución de la carga tributaria.
Martínez también ha cuestionado algunos de los tratamientos preferenciales existentes, especialmente en relación con la empresa familiar, advirtiendo sobre los riesgos de introducir distorsiones y favorecer dinámicas poco eficientes.
Los tres ponentes han coincidido en la necesidad de una reforma fiscal integral que mejore la coherencia del sistema, reduzca distorsiones y refuerce su capacidad para fomentar el crecimiento económico sin renunciar a la equidad.
El ciclo lo cerraremos el próximo día 29 de abril a las 19h con una tercera y última sesión sobre fiscalidad y competitividad empresarial en España. ¡Resérvate la fecha!