
Consecuencias
Después de semanas de conflicto, Emile Hokayem (Financial Times) trata de responder a la gran pregunta: ¿ quién está ganando la guerra? A pesar de la potencia militar de Estados Unidos e Israel, el conocimiento de la zona podría dar una gran ventaja a Irán. Quien la parece estar perdiendo es Donald Trump, que cada vez está más débil políticamente (The Economist). Según Anne Applebaum (The Atlantic), el debilitamiento del presidente se debe a que no tiene una estrategia definida.
Ian Ward (POLITICO) explica cómo el conflicto está poniendo incluso a miembros destacados del colectivo MAGA en contra del presidente, ya que no entienden la decisión de ir a la guerra. Tampoco lo entienden, según The Economist, sus propios votantes que rechazan la guerra por su impacto económico. Michelle Goldberg (New York Times) explica que el rechazo llega a pesar de los intentos del magnate de convencer a sus seguidores a base de épica e intimidación. Megan Messerly (POLITICO) profundiza en las discrepancias internas dentro del partido republicano y apunta que sus aliados empiezan a pensar que les ha llevado a una calle sin salida. David French (New York Times) coincide con él y apunta que Irán podría conseguir la victoria simplemente sobreviviendo.
Trump parece atrapado en un conflicto porque, según Jamelle Bouie (New York Times), no tiene ni siquiera un interés real sino que la guerra es un argumento para reforzar su poder político gracias a la ley 'Save America', que realmente esconde una voluntad velada de restringir el voto. Además, según Martin Wolf (Financial Times) los EEUU han desencadenado una crisis sistémica global —energética, económica y geopolítica— que ahora ya no controlan y cuyos costes recaerán sobre todo el mundo. Para Sam Sutton (POLITICO) la guerra está exponiendo las fragilidades latentes de la economía norteamericana mientras que Gillian Tett (Financial Times) cree que la política de Trump está desestabilizando el sistema financiero global, hasta el punto de bloquear el comercio.
En paralelo, el conflicto está reconfigurando el mapa global. Europa empieza a demostrar una autonomía inesperada ante las exigencias del presidente norteamericano. Foy, Jopson y Chassany (Financial Times) explican cómo los líderes europeos se están uniendo, cogiendo el rechazo de abrir el Estrecho de Hormuz como ejemplo. Pero Sonja Rijnen (POLITICO) apunta que esta unidad puede ser efímera, ya que la UE continúa mostrándose incapaz de coordinar respuestas prácticas al estrés causado por los conflictos de Irán y Ucrania, con bloqueos como el veto de Orbán al préstamo de 90.000 millones para Ucrania, que evidencia las fisuras internas.
Michael Stoppard (Financial Times) añade una perspectiva económica crítica que urge la unidad: las infraestructuras energéticas europeas están expuestas a un choque prolongado que no se resolverá "girando simplemente un interruptor", y el conflicto ya ha pasado de bloquear flujos comerciales a dañar infraestructuras vitales, con consecuencias que podrían alargarse años. Esta combinación de presión geopolítica, económica y energética muestra que, mientras Trump se encuentra cada vez más aislado internacionalmente, Europa debe prepararse para gestionar sola los efectos de una crisis que ya no depende de su voluntad. Esta es una de las 15 lecciones que según POLITICO se pueden sacar del último encuentro de jefes de Estado de la Unión.
El conflicto mantiene un fuerte impacto global. Desde el Sureste Asiático (New York Times) hasta el conjunto del Golfo, que se encuentra bajo una fuerte presión, Steffen Hertog (Financial Times) analiza el impacto en la economía de la zona tras los recientes ataques, también, en Qatar donde los ataques iraníes han interrumpido la circulación de gas, provocando escasez a largo plazo, aumentos de precios e impactos económicos en Europa y Asia. Andrew England (Financial Times) explica la vulnerabilidad geopolítica del país, que Richard Florida (New York Times) concreta en la fragilidad de su capital financiera: Dubai.
Los múltiples efectos negativos reclaman grandes gestos para poner fin a la guerra. Badr Albusaidi (The Economist) subraya que los aliados de EE.UU. pueden ayudarle a salir de una guerra no deseada, promoviendo la paz con Irán y una cooperación regional que garantice energía e inversiones seguras. Pero Edward Luce (Financial Times) advierte que Trump no puede contar con China para intervenir en el Golfo, ya que continúa con su propia agenda, y tendrá que depender de los socios de la OTAN para salir de una guerra que ya ha tenido grandes consecuencias para él mismo.
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