
Tras semanas de priorizar la agenda política internacional, Trump ha vuelto a poner el foco en el nivel interno centrando esfuerzos en la aprobación de su gran ley que ha llamado "Una Gran y Bonita Ley" y que incluye el grueso de sus reformas como el aumento de 150.000 millones de dólares en gasto militar, una reforma de la asistencia social que recorta 930.000 millones de dólares en Medicaid o la eliminación parcial de los incentivos a las energías renovables. Además, eleva el techo de la deuda federal en 5 billones de dólares (The Economist). Jordain Carney (POLITICO) detalla la ley. Después de una jornada maratoniana que duró más de un día, el congreso le dio luz verde. Michael Gold, Robert Jimison y Megan Mineiro (New York Times) explican desde Washington cómo ha sido de duro el proceso para aprobar una ley que transformará las perspectivas de Estados Unidos y su prosperidad futura (TheEconomist).
Tony Romm (New York Times) asegura que la ley hará crecer la desigualdad económica mientras que Edward Luce (Financial Times) afirma que a quien le podría salir más cara es a los propios republicanos. Coinciden Lauren Fedor y James Politi (Financial Times), que se preguntan si la ley es una maldición para el partido conservador. Tanto es así que Michelle Cottle y David Leonhardt (New York Times) afirman que Trump aprobará la ley, pero que será el partido rojo quien pagará las consecuencias. Esto se debe, afirma Andrea Louise Campbell (Project Syndicate), a que la propuesta ha enfrentado a populistas y plutócratas.
Tanto ha dividido el partido que, a resultas de ello, Elon Musk, que ha sido muy crítico desde el primer momento, se está planteando apoyar al partido libertario, lo explica Andrew Howard (POLITICO).
Estados Unidos no es el único país en el que el gasto público marca el debate político. Es el caso de Gran Bretaña donde el primer ministro Keir Starmer ha retirado una propuesta de reforma de la asistencia social por el desacuerdo con su propio partido, después de un primer año muy duro económicamente (The Economist). Dickson, Bloom y Webber (POLITICO) analizan cómo será el segundo año de mandato del gobierno laborista, como dijo el primer ministro "la cosa se pondrá peor antes de ponerse mejor". Para Stephen Bush (Financial Times) se debe a que el partido laborista tenía un plan para alcanzar el gobierno, pero no para gobernar. Para Janan Ganesh, también en Financial Times, se debe al desorden que viven internamente. The Economist explica que el exceso de déficit y deuda es una tendencia global.
Todavía en Estados Unidos Zohran Mamdani ha conseguido una victoria sorprendente en las primarias demócratas de Nueva York, mostrando que un mensaje humilde y centrado en la justicia social puede conectar con una base amplia (POLITICO). Lydia Polgreen (The New York Times) explica que la energía que mueve a Mamdani podría ser clave para frenar el autoritarismo creciente de Donald Trump, que combina política interna y exterior para expandir su poder. Sin embargo, The Economist apunta que puede ser un rival fácil para el presidente, ya que puede acusar a los demócratas de haberse entregado al socialismo y aumentar la polarización. Por ello, Bernie Sanders, en una entrevista reciente con Holly Otterbein (POLITICO), destaca la necesidad de un liderazgo claro que una a los sectores opuestos a Trump. La cuestión central es si esta nueva ola progresista puede articular una alternativa realmente mayoritaria que frene la deriva autoritaria del actual inquilino de la Casa Blanca. Quizás la respuesta la tienen Mazzucato y Kattel (Project Syndicate) que piden que el progresismo sea más "performativo" cuando gobierna. O como dicen ellos, utilizar las tácticas populistas contra éstos.
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