
Arranca un nuevo curso político. Con la misma inestabilidad e imprevisibilidad que los anteriores, las relaciones internacionales siguen reconfigurando el orden mundial. Explica el comité editorial del Financial Times cómo se imagina este nuevo orden Xi Jinping, que lo ve liderado por China. El presidente chino ha exhibido su fuerza como líder de este nuevo orden en una cumbre con más de veinte jefes de estado y de gobierno. The Economist recoge lo más destacado del encuentro. Uno de los asistentes fue Vladímir Putin, con quien Xi se reunió en solitario por primera vez en una década. Ruby Osman y Dan Sleat (Project Syndicate) explican en qué punto se encuentra una alianza históricamente marcada por las reservas mutuas.
Los conflictos marcarán buena parte de la agenda internacional. En Gaza, Netanyahu parece haber traspasado muchos límites. El consejo editorial del New York Times considera inadmisible el ataque y las limitaciones a periodistas y asegura que "mantener fuera a los medios internacionales indica que los líderes israelíes intentan ocultar el horror de la guerra", aunque no lo están consiguiendo gracias a los periodistas gazianos que explican la muerte y la destrucción. Todo forma parte, a ojos de The Economist, de una estrategia de Netanyahu para garantizar su futuro político, prevaricando con todo el Estado de Israel y llevándolo hasta el límite por su supervivencia personal.
Si ponemos el foco en Ucrania, el final parece más cercano, pero todavía quedan algunas etapas. The Economist analiza cómo se ha adaptado Zelenski a la irrupción de Trump en el tablero de juego. Y alertan de un posible encuentro entre los tres presidentes para tratar de poner fin al conflicto. Rusia estaría interesada en poner fin a la erosión que sufre su sistema petrolífero a consecuencia de los ataques ucranianos (The Economist). Antes, sin embargo, según Anders Fogh en el Financial Times, será necesario un compromiso en la zona (entre Europa y Estados Unidos) para asegurar que el fin del conflicto no sea un soplo de aire fresco para Putin.
Al otro lado del tablero están los Estados Unidos de Trump. Para Oren Cass (New York Times) este curso sabremos de verdad cómo será el presidente en este segundo mandato. Aunque Frank Bruni, en el mismo medio, ya dibuja cómo es el "reinado", sin control, del magnate. Ankush Khardori, en POLITICO, explica una novedad en su administración: el uso del gobierno, y todas sus ramas, para perseguir a aquellos que, según él, le costaron las elecciones de 2020.
Para Thomas B. Edsall (NewYork Times), la gran pregunta ahora mismo es si el efecto que tenga el presidente en la política (interna y externa) norteamericana será reversible tras su paso por el despacho oval. Gideon Rachman (Financial Times) pone el foco en el efecto contagio que tiene su talante (y sus ideas) en el mundo. Lo amplía Bret Stephens (New York Times) haciendo un retrato de la expansión del nuevo autoritarismo por el mundo, especialmente en Europa.
Y en todo este contexto, la alternativa al autoritarismo está perdida en cuanto a la estrategia. Rachael Bade (POLITICO) explica la incapacidad del partido demócrata para acordar una estrategia conjunta y eficaz contra Trump, a raíz de la negociación presupuestaria inminente. Mientras que Ross Douthat (New York Times) va un paso más allá y cree que todo el progresismo ha perdido el relato y la capacidad de explicarse en la actualidad.
Aprovechando el inicio de curso, POLITICO Europe ha publicado varios artículos sobre la situación de las diferentes potencias europeas. Empezamos por Gran Bretaña donde, según Dan Bloom, Keir Starmer todavía está diseñando su plan para "arreglar" el país.
La Unión Europea tampoco tiene claras las prioridades. Un ejemplo, según Robert Benson, es el acuerdo comercial conocido como "Turnberry", que no es una victoria para la UE, sino una maniobra de EEUU para consolidar su influencia y meter presión sobre Europa. Explica Seb Starcevic que Antonio Costa ha insinuado que el acuerdo se ha aceptado, en el lado europeo, para no descontentar a Trump en medio de las conversaciones de paz en Ucrania.
Si nos centramos en Francia, Clea Caulcutt explica que el bloqueo político y fiscal es tan profundo que ni la posible salida de Macron ni el cambio de primeros ministros parece que podrían resolver la crisis, dejando al país vulnerable a tensiones económicas y sociales importantes. The Economist afirma que la incapacidad de Francia para resolver su bloqueo político amenaza con convertirse en un riesgo financiero para Europa entera, y sólo una alianza fuerte con Alemania podría ofrecer una salida parcial. Parece que el nuevo curso político empieza con los deberes pendientes del anterior.
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