
Donald Trump y Xi Jinping se han encontrado esta semana y han acordado una tregua en la guerra comercial. Demetri Sevastopulo y Joe Leahy (Financial Times) explican los detalles del acuerdo. Trump lo ha calificado de un gran acuerdo y una reunión 'de 12 sobre 10' (Cai, Kine y Palmer lo explican en POLITICO). Aunque el comité editorial del Financial Times y The Economist coinciden en ver un acuerdo temporal que no pone fin a las tensiones.
Por su parte, Lily Kuo y David Pierson (The New York Times) apuntan que China es el gran beneficiado, ya que Xi ha conseguido los mejores resultados, a pesar de dejar que Trump se imponga en el relato. Este es uno de los motivos por los que Chris Miller (Financial Times) defiende que China está ganando la guerra comercial, ya que mantiene el control de las cadenas de suministro. Mientras que Frantz, Kendall-Taylor y Wright (The New York Times) ven en la reunión, en especial en las formas, la confirmación de que el modelo de relaciones ha vuelto al de los "hombres fuertes".
Después de la escenificación de fuerza internacional, la plana interna es mucho más tensa. Según Carla Norrlöf (Project Syndicate), Trump gobierna como un rey sin corona: concentra poder, vacía las instituciones y utiliza el miedo y la lealtad como instrumentos políticos. Jamelle Bouie (The New York Times) apunta que esto ocurre porque el shutdown ha convertido el Congreso en una institución vacía de poder, cediéndolo a un ejecutivo cada vez más imperial. Como consecuencia, señala Yanis Varoufakis (Project Syndicate), se está produciendo una regresión oligárquica, donde los intereses económicos y políticos se entrelazan.
Ben Rhodes (The New York Times) añade que esta deriva autoritaria no es un accidente, sino el núcleo de su proyecto: una política interior y exterior diseñada para reforzar el propio poder de Trump. Finalmente, The Economist analiza los datos de aprobación del presidente que, a pesar de esta concentración de poder, ha visto su popularidad caer en picado en unos Estados Unidos que parecen más fracturados que nunca.
No ayudarán a mejorar su grado de aprobación las perspectivas económicas. La Reserva Federal, dividida y con menos datos disponibles por el shutdown, ha recortado tipos de interés para reactivar un mercado laboral débil, pero la inflación sigue alta y la confusión es máxima, lo explica Victoria Guida a POLITICO. Por su parte, Edward Luce (Financial Times) habla de la "suerte económica de Trump": a pesar de haber hecho casi todo para provocar una recesión, el boom de la inteligencia artificial —heredado de la era Biden— continúa sosteniendo el crecimiento y los mercados. Pero según The Economist, este mismo avance tecnológico está generando un contexto paradójico: una economía que se aguanta gracias a la fuerte inversión en IA, pero con una política económica que navega a ciegas. Lo amplía Kyla Scalon (New York Times), que afirma que Trump ha convertido la economía norteamericana en un auténtico casino, basada en la especulación y el riesgo.
La última carpeta de Trump es la resolución de los conflictos que afirmó que liquidaría en cuestión de días. Según Neil MacFarquhar (The New York Times), el presidente ha pasado de la cordialidad con Putin a explorar las sanciones más duras de la mano de la Unión Europea, con la esperanza de forzar un alto el fuego en Ucrania, que Rusia rechaza, mientras exige concesiones territoriales. Mientras que en Gaza, el acuerdo de paz deja más dudas que certezas si no aparece un actor que busque una solución a largo plazo, lo desarrolla James P. Rubin (The New York Times). La gestión de estos dos conflictos, sumado al de Venezuela, explica, según Thomas P.M. Barnett (POLITICO), la nueva doctrina Monroe de Trump: una estrategia para reconcentrar el poder norteamericano.
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