Lecturas en Círculo 03/26

El primer aniversario de la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca sirve para hacer balance de cómo ha sido este primer año del segundo mandato. En resumen: mucho más agresivo. Lo vemos en Irán, donde Donald Trump pretende aprovechar la debilidad del régimen iraní para poner fin al conflicto de medio siglo con Irán, pero su confrontación con Ali Khamenei puede desencadenar una guerra regional de consecuencias duraderas (The Economist). Erika Solomon y Ben Hubbard (New York Times) explican que las conversaciones de paz solo tienen opciones de éxito si se limitan al programa nuclear y dejan de lado las exigencias más duras de Washington. Aunque Ian Bremmer (Project Syndicate) advierte que Trump busca concesiones máximas o incluso un cambio de régimen y alerta de que el riesgo de una escalada militar es mucho más alto que en casos como el de Venezuela

En este primer año, a ojos de Anne Applebaum (The Atlantic), Trump ha buscado desmantelar la administración profesional para concentrar poder. Un ejemplo es el posible nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal. Según Victoria Guida e Ian Ward (POLITICO), la elección anticipa un giro delicado en la relación entre Donald Trump y la política monetaria norteamericanaMartin Wolf (Financial Times) advierte que una FED dirigida por Warsh podría acabar subordinando la política monetaria a los intereses fiscales y electorales de la Casa Blanca, con riesgos serios para la estabilidad financiera. En cambio, Mohamed El-Erian (POLITICO) apunta que Warsh también podría impulsar una Reserva Federal más estratégica y menos reactiva, aunque sometida a una presión constante del presidente para bajar los tipos de interés, a quien está por ver si podría plantar cara llegado el momento. 

En paralelo, en el interior de Estados Unidos, Trump está consolidando una dinámica autoritaria que va más allá de decisiones puntuales. Según Timothy Snyder (Project Syndicate), la violencia asociada a las operaciones del ICE no es un descontrol accidental sino una lógica política consciente: convertir a todo el país en una especie de frontera permanente donde el estado de derecho deviene opcional. Esta estrategia se refuerza, según explica David Wallace-Wells (New York Times), con la creación de un nuevo estado de vigilancia que no se centra solo en los inmigrantes, sino que se extiende a ciudadanos, periodistas y activistas, normalizando el control masivo como herramienta de gobierno. Desde otro ángulo, Ankush Khardori (POLITICO) señala que esta infraestructura tecnológica no sólo sirve para vigilar, sino también para intimidar y desactivar la disidencia política antes de que pueda articularse

Todo ello inquieta incluso a sectores del Partido Republicano. Según explica Jonathan Martin (POLITICO) el aumento de muertes y abusos vinculados al ICE está generando pánico interno en el GOP, consciente del coste electoral y moral de esta derivaFrank Bruni (New York Times) cree que muchos republicanos intentan justificar a Trump atribuyendo los errores a "malos consejos", pero eso evidencia que el propio presidente es la causa del autoritarismo y la violencia que impulsa su administración. En este contexto, Thomas B. Edsall (New York Times) apunta cómo deberían perfilar los demócratas la agenda para 2028: recuperar las clases medias y trabajadoras con políticas que generen oportunidades económicas y restaurar el orden institucional para contrarrestar la ofensiva trumpista. 

Según John Burn-Murdoch (Financial Times), el segundo mandato de Trump ha estado marcado por un retroceso democrático sin precedentes, con actuaciones radicales que ponen a prueba los límites de la Constitución, aunque muchas instituciones todavía se resisten a una captura completa. Para Gordon Brown (Project Syndicate), lo que más destaca es la retirada masiva de Estados Unidos de tratados y organizaciones internacionales, incluyendo agencias de protección de mujeres y niñas, lo que está provocando un impacto humanitario grave y generando muertes evitables en todo el mundo. En este sentido,  Isaac Kardon (Financial Times) señala que las políticas erráticas de Washington en el Ártico y en América Latina, desde las amenazas sobre Groenlandia hasta el asedio a Venezuela, han creado un vacío que beneficia estratégicamente a China, debilitando el orden global establecido. Todo esto se puede ver, a ojos de Gregory Svirnovskiy (POLITICO), en la nueva edición de los Juegos Olímpicos de invierno, donde las tensiones diplomáticas y las provocaciones norteamericanas han convertido la competición deportiva en un escenario de política internacional.

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