Lecturas en Círculo 04/26

La conferencia de seguridad celebrada en Múnich ha dejado claro que Trump ha hecho saltar por los aires el orden internacional establecido antes de su regreso. A pesar del discurso conciliador del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio (The Economist), explica Guideon Rachman (Financial Times) que la ruptura entre los socios atlánticos parece evidente. Según Jonathan Martin (POLITICO), la conferencia ha confirmado que los Estados Unidos han abdicado de su papel de liderazgo y se abre un nuevo escenario global.

Según Michael B. G. Froman (New York Times), será clave la transformación de la OTAN hacia un modelo con una Europa más fuerte y capaz de garantizar su propia seguridad ante la inestabilidad e imprevisibilidad de los Estados Unidos. El consejo editorial del Financial Times reflexiona sobre la complicación y la viabilidad de esta transición hacia una OTAN liderada por Europa. Un ejemplo es la ira del pentágono ante la amenaza de Europa de limitar la presencia de las empresas armamentísticas estadounidenses en el mercado europeo (Laura Kayali POLTICO).

Un cambio de paradigma en la política internacional de Estados Unidos que debería preocupar y ocupar al resto de actores porque, según Massimo Calabresi (New York Times), solo está empezando. Prueba de ello es la coincidencia en el tiempo de las advertencias sobre el fin de la protección en Europa con la puesta en marcha de la nueva junta por la paz de Trump, lo explican Eli Stokols y Daniella Cheslow (POLITICO).

Nahal Toosi (POLITICO) explica que la política exterior norteamericana está hecha pensando en el impacto cultural y electoral que tiene internamente y no a escala global. Coincide Anne Applebaum (The Atlantic), que ve en las declaraciones norteamericanas no solo un interés geopolítico sino un convencimiento ideológico y cultural sobre cuál es el papel de los Estados Unidos en el mundo.

De hecho, algunos autores ven en la estrategia europea un interés ideológico. Es el caso de Ross Douthat (The New York Times), que subraya que el ala conservadora norteamericana amenaza con dejar de proteger Europa, para que ésta cambie hacia un modelo más nacionalista, religioso y fuertemente defensivo con el objetivo final de transformar Europa según los ideales norteamericanos. Coincide Mark Leonard (Project Syndicate), que alerta de que se condiciona la colaboración EEUU-UE al cumplimiento de la agenda "MAGA". Sin embargo, Janan Ganesh (Financial Times) advierte que la afinidad entre MAGA y la extrema derecha europea es potencialmente contraproducente, ya que podrían acabar apoyando gobiernos europeos que, a largo plazo, se opondrán a la hegemonía o a la política exterior americana, para exaltar su propio nacionalismo hegemónico.

En otro punto del tablero de juego internacional, Donald Trump ha fijado un plazo de quince días para que Teherán llegue a un acuerdo nuclear, amenazando con que "pasarán cosas malas" si no se cierra un pacto, mientras los EE.UU. despliegan su mayor fuerza militar en Oriente Próximo desde la invasión de Irak de 2003 (James Politi,  Steff Chávez y Abigail Hauslohner - Financial Times). David E. Sanger (New York Times) destaca que el presidente norteamericano ha ofrecido pocas explicaciones sobre la urgencia o los objetivos del posible ataque, dejando incierto si el propósito real es proteger a manifestantes, desarmar Irán o provocar un cambio de régimen. Según Vali Nasr (Financial Times), Irán interpreta estas amenazas como una señal de que la diplomacia no tiene sentido y apuesta por un conflicto prolongado que pueda agotar a EEUU y conducir a un acuerdo más favorableMichelle Goldberg (New York Times) señala que esta estrategia refleja el estilo autocrático de Trump: prepararse para la guerra sin buscar consenso ni explicarla al público, impulsado más por su ambición personal que por intereses estratégicos claros.

En este contexto, Eswar Prasad (Financial Times) subraya que el estilo imprevisible y autocrático de Trump debilita a Estados Unidos como líder global y permite que actores como China aparezcan como garantes del multilateralismo y la estabilidad mundial. En cambio, Joseph E. Stiglitz y Jayati Ghosh (Project Syndicatealertan de que sus políticas y su nuevo orden mundial basado en los beneficios erosionan la democracia y alejan el poder de la ciudadanía.

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