Sesión moderada por Jaume Guardiola, presidente del Cercle d’Economia
En su intervención inicial, Jaume Guardiola sintetizó “el sentimiento” surgido durante las tres jornadas de la Reunión del Cercle d’Economia 2025, que pusieron de manifiesto que, en un momento de “disrupción geopolítica” como el actual, Europa tiene una gran oportunidad de consolidarse como un actor global. Para lograrlo, Guardiola consideró necesario preservar los valores esenciales del proyecto europeo —“la democracia y el Estado de derecho, las libertades civiles, el libre mercado y la solidaridad”— con el fin de contribuir a una mayor “cohesión interna” y una mejor “proyección hacia el exterior”. Dos actores clave, como China y América Latina, han manifestado este interés en una Europa fuerte y unida, tal como destacó el presidente del Cercle.
A partir de esta aspiración europea, Guardiola abordó el caso concreto de Cataluña, que debería tener un rol destacado en el continente como “locomotora económica de España”. En este sentido, valoró positivamente el Plan Catalunya Lidera impulsado desde el Govern de la Generalitat, que cuenta con una “hoja de ruta ambiciosa” con un conjunto de iniciativas que se ajustan a la visión del Cercle. “El simple hecho de contar con una guía de acción es un paso adelante para aunar los esfuerzos del sector público y privado, ya que, en última instancia, será quien deba impulsar el crecimiento”, apuntó. Guardiola, en cambio, se mostró más crítico con determinadas medidas tomadas desde el ejecutivo catalán, que, a su juicio, “a menudo surgen de la necesidad de pactar con partidos alejados del centro político del país”. Por ello, el presidente del Cercle pidió a Salvador Illa que “sería bueno que se exploraran pactos más transversales que incluyeran al partido mayoritario de la oposición”.
El presidente de la Generalitat centró su ponencia en Europa, destacando el cambio de paradigma global marcado por la incertidumbre geopolítica y el enfrentamiento entre Estados Unidos y China. Salvador Illa articuló su discurso a partir de una cita de Sergio Mattarella, presidente de la República Italiana, quien afirmó que Europa debe elegir entre “ser objeto de disputa internacional, zona de influencia de otros” o “convertirse en sujeto de la política internacional afirmando los valores de su propia civilización”. Esta elección entre ser “protegidos o protagonistas”, según las palabras de Mattarella, es fundamental, e Illa mostró su convicción de que Europa puede “despertar” siendo fiel a su esencia. Para Illa, ser un actor global también implica “la reducción de las desigualdades y la defensa de la cohesión social”. Defender Europa, según su criterio, es defender y fortalecer un modelo capaz de “generar prosperidad y compartirla”. En este sentido, Illa defendió una mayor presencia de Cataluña en Bruselas, destacando la actual presidencia de la Asociación de Cuatro Motores de Europa. En resumen, indicó que “Cataluña quiere escuchar lo que está ocurriendo en Europa, quiere ser escuchada en Europa y quiere participar de la mano del Gobierno de España en Europa. Cataluña quiere contar en Europa y quiere —y sabe que quiere— que Europa sepa que puede contar con Cataluña”.

En clave económica, Illa consideró que Cataluña está “sólida y preparada” en un entorno global de “incertidumbre”, tal como se reflejó en los datos de crecimiento “muy notables” de 2024 (3,6%). Las perspectivas para 2025 no son tan altas (“entre el 2,2 % y el 2,7 % del PIB en términos reales”), pero el presidente de la Generalitat se mostró confiado en garantizar la prosperidad del país si se logra “estabilidad institucional”. Porque, según sus palabras, “las sociedades prósperas se basan en instituciones públicas que garanticen servicios públicos, que aseguren la participación y los derechos del conjunto de la sociedad, y que estimulen las inversiones y la innovación para impulsar la actividad económica”.
Para lograr la mencionada “justicia social”, Illa puso el foco en las políticas de vivienda en el ámbito catalán, anunciando que se han identificado 655 solares públicos para “construir miles de pisos de alquiler asequible, con especial atención a los jóvenes y colectivos vulnerables”. Esta apuesta, remarcó el presidente de la Generalitat, se llevará a cabo “con colaboración público-privada, financiación específica y, si es necesario, con medidas de regulación para corregir el fracaso del mercado”. En concreto, un 25 % de las viviendas de alquiler asequible se reservarán para jóvenes menores de 25 años, mientras que un 8 % se destinarán a ciudadanos vulnerables. La construcción de estas viviendas contará con financiación del Institut Català de Finances en el marco del “plan más ambicioso que se ha presentado en toda España para hacer frente a la crisis de la vivienda”, destacó.
En el último bloque de la sesión, Jaume Guardiola planteó un conjunto de preguntas en nombre del Cercle d’Economia al presidente de la Generalitat. Entre las respuestas de Illa, se puede destacar su posicionamiento contrario a la OPA del BBVA sobre el Banc Sabadell: “Prefiero que no siga adelante (...) Por muchos motivos ampliamente compartidos por la sociedad catalana —como el arraigo del Banc Sabadell y su importancia para el tejido de pymes—, no es la mejor opción. El Gobierno español debe hacer un análisis del impacto sobre la competitividad antes de autorizarla”.
También fue significativa su valoración sobre las políticas de vivienda: “No podremos resolver la situación sin el sector privado. La solución pasa por construir. El déficit en Cataluña es de entre 100.000 y 150.000 viviendas”, admitió. Pero al mismo tiempo apuntó que “tenemos que tomar medidas. Si no, la ciudadanía no lo entenderá y habrá malestar social, que ya empieza a aparecer. Por tanto, la lógica del mercado tendrá que corregirse temporalmente. Entiendo que haya quien no comparta este enfoque, pero la responsabilidad del Govern es actuar según el interés general”, defendió.
En cuanto a las renovables, Illa advirtió que “Cataluña se ha quedado atrás y hay que recuperar el tiempo perdido. No vamos a poner en riesgo el suministro eléctrico. Existe un calendario de cierre de las nucleares en 2030, 2032 y 2035. Si se quiere alargar su vida útil, los operadores deben presentar la solicitud. De momento, no lo han hecho”. En referencia a Rodalies, el presidente de la Generalitat reconoció que ha habido “una gran desinversión”, pero que ya se está trabajando en tres ámbitos para revertir la situación crítica: infraestructuras, material rodante y gobernanza.
Sobre la presión fiscal cuestionada desde el Cercle d’Economia, Illa aceptó las críticas y se mostró “abierto a escuchar”, pero remarcó que “no podemos competir a la baja en fiscalidad porque eso dejaría a los servicios públicos sin recursos”. A su juicio, es necesario encontrar un equilibrio: “no hace falta subir impuestos hasta el punto de frenar la inversión, pero tampoco bajarlos tanto como para no poder financiar los servicios básicos”. Paralelamente, apuntó que “estamos trabajando para lograr una financiación singular para Cataluña (...) Tenemos una hoja de ruta pactada con Esquerra Republicana. Me gustaría que hubiera un consenso amplio en Cataluña y en España. Da pena ver cómo algunas propuestas, si vienen de Cataluña, se rechazan automáticamente. Hace falta sentido común y determinación. Defender los intereses de Cataluña no significa perjudicar a nadie”, concluyó.