
Como continuación de nuestros posicionamientos del pasado mes de octubre, desde el Círculo de Economía consideramos conveniente dirigirnos nuevamente a la sociedad en general, pero especialmente a los partidos políticos que concurren a las elecciones del próximo 21-D, para solicitarles que, en cualquier caso y sin que ello represente renunciar a sus objetivos, se comprometan a desarrollar su futura acción política en el marco de la legislación vigente en cada momento. Un compromiso claro y compartido en este sentido, serviría para frenar el descalabro económico que venimos padeciendo.
En Catalunya, estamos asistiendo a un gravísimo deterioro de nuestra economía. A la denominada fuga de empresas, se ha añadido una significativa caída de actividad en sectores como el consumo o el turismo. Y, lo que es peor, esta dinámica puede consolidarse, o incluso acelerarse, si no somos capaces de garantizar aquella mínima previsibilidad que exigen ciudadanos y empresas.
La actividad empresarial requiere de unos marcos de actuación previsibles. Su ausencia, en un entorno tan globalizado y abierto, conlleva una pérdida inmediata de actividad económica, como hemos podido comprobar en estas últimas semanas.
Venimos de unos años en que el nivel de confrontación política ha resultado extraordinario. Sin embargo, en ningún momento durante ese período la actividad económica se vio seria y visiblemente alterada. Fue el hecho concreto de anunciar una Declaración Unilateral de Independencia, lo que despertó la alarma y la reacción inmediata. No solo de grandes corporaciones sino, también, de pymes y ciudadanos.
En estas circunstancias, la convocatoria de elecciones para el próximo 21-D se convierte en una oportunidad pues, sea cual sea su resultado, se debe iniciar una nueva etapa en que prevalezca la voluntad de diálogo y entendimiento. La alternativa es el caos.
Por ello, y pese a sus características excepcionales, esta próxima campaña electoral adquiere más relevancia que nunca. Estamos ante unas semanas complejas en las que, inevitablemente, el debate se centrará en una coyuntura política dominada por una amalgama de sentimientos diversos, cuando no opuestos, profundamente arraigados en los ciudadanos.
Noviembre de 2017
