Teresa Garcia-Milà, vicepresidenta del Círculo de Economía, justificó el título de la sesión por la relevancia estratégica que supone para el presente y futuro de la Unión Europea (UE) la convergencia del imperativo climático y el fortalecimiento del sector industrial. Tras presentar a los ponentes, dio paso a la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición limpia, justa y competitiva, Teresa Ribera.
La comisaria de Competencia expresó que la Reunión del Círculo de Economía se ha convertido, con sus 40 ediciones, en una “cita esencial” para Cataluña, España y Europa. Abogó por la predictibilidad y la estabilidad, “claves para la inversión y la modernización del tejido productivo” que se han erigido en un activo fundamental en un “contexto global volátil” marcado por conflictos bélicos, presiones sobre las materias primas y tensiones comerciales. Señaló que “Europa, con su aparente aburrimiento institucional, ha demostrado ser un pilar de estabilidad”. “La transformación del comercio global, las limitaciones ambientales y la presión sobre los recursos exigen una respuesta integrada: no se trata de elegir entre una agenda verde y una industrial, sino de combinarlas de forma inteligente”, apuntó.
En su intervención, indicó que “la seguridad, la competitividad y los valores” son las tres prioridades del nuevo mandato europeo sobre el que se construye un Pacto Industrial Verde con el fin de generar un entorno favorable para la inversión, garantizar energía asequible, reducir dependencias y fomentar una economía circular. “Es imprescindible formar trabajadores en habilidades verdes y digitales, generar demanda para productos innovadores y asegurar el acceso justo a materias primas estratégicas”, dijo. Desde esta perspectiva, considera que Europa debe reforzar su mercado interior, movilizar inversión pública y privada, y aprovechar sus propios ahorros para financiar su transformación. “Sectores clave como la automoción, el acero o los semiconductores deben liderar esta evolución sin caer en guerras comerciales ni relajar estándares”.
Ribera mostró su apoyo a “una inversión muy importante en redes, que deben ser mucho más malladas, digitales y capaces de gestionar un modelo energético diferente”.

Asumir el progreso tecnológico, pero con flexibilidad
Sobre los objetivos de descarbonización, Garcia-Milà dio paso a Luca de Meo, CEO de Renault Group. El directivo centró su intervención en la “necesidad de asumir el progreso tecnológico, sobre todo la electrificación del sector del automóvil”, aunque admitió que los objetivos marcados pueden ser “inasequibles” en las condiciones actuales: “Si no se flexibilizan enfoques o tecnologías, el mercado europeo podría reducirse drásticamente”, dijo. Defendió la idea de “neutralidad tecnológica” y la inversión en innovación en un sentido amplio: baterías, hidrógeno, híbridos y combustibles de cero impacto. Destacó que Europa es la única región donde el mercado automovilístico no se ha recuperado del nivel precovid –“lo que obliga a las empresas a reestructurarse”– y que la metodología actual para calcular las emisiones (del depósito a la rueda) es insuficiente y que, por esta razón, debería hacerse con un cálculo basado en el ciclo de vida completo del vehículo. El CEO advirtió de la pérdida de poder adquisitivo de la clase media, que “ya no puede acceder a vehículos nuevos”, un hecho que “envejece el parque automovilístico y empeora las emisiones totales”.
Respecto a Jeromin Zettelmeyer, director de Bruegel, la moderadora le preguntó por la posición comparativa de la Unión en relación con Estados Unidos y China. Él manifestó que “Europa seguirá siendo una superpotencia en el sector del automóvil” y que esto es relevante porque se trata de una industria “clave e interconectada”. Reconoció la existencia de una “mayor competencia” que en etapas anteriores que obliga a asumir que “perderemos cuota de mercado”. Abogó por la tecnología y la especialización para superar el desafío, en dinámicas que deberán surgir de la propia industria porque, en su opinión, el Estado no renunciará a la regulación. Y aunque se definió partidario del libre comercio, planteó ante Ribera el “uso temporal de aranceles” porque “no podemos permitirnos perder nuestra industria”.
Brújula de la Competitividad: innovación, descarbonización y competencia
En referencia a la Brújula de la Competitividad de la UE para impulsar la innovación, la descarbonización y la seguridad (ejes también reivindicados por el italiano Mario Draghi en su informe), Ribera destacó la importancia de establecer “prioridades” en función de la disponibilidad presupuestaria final. Luca de Meo reivindicó la “velocidad administrativa” para evitar complejidades o trabas indeseadas, y Zettelmeyer expresó su preocupación ante la posibilidad de que se opte por relajar las reglas de ayuda estatal, ya que esto puede suponer un “problema para la competencia”, alertó.
Sesión moderada por Teresa Garcia-Milà, vicepresidenta del Círculo de Economía
Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición limpia, justa y competitiva y comisaria de Competencia
Luca de Meo, CEO de Renault Group
Jeromin Zettelmeyer, director de Bruegel