Mesa Redonda | Europa y la defensa: necesidad estratégica, oportunidad industrial

Sesión moderada por Luis Simón, director de la Oficina de Bruselas del Real Instituto Elcano Ponente: Josep Borrell, presidente del CIDOB

Luis Simón abrió la sesión destacando la importancia de abordar la defensa europea desde dos perspectivas: estratégica e industrial. Enmarcó el diálogo en un contexto geopolítico convulso, estructurando el debate en tres bloques: el papel de EE. UU. y la OTAN, la naturaleza de la amenaza rusa y el futuro de Ucrania, y la política de defensa de la UE. Subrayó que, aunque la defensa europea depende de decisiones europeas, factores como el compromiso estadounidense con la OTAN y la presión rusa darán forma a su rumbo.

Papel de Estados Unidos y OTAN

Josep Borrell empezó explicando los principales retos estratégicos e institucionales. Señaló que hay incertidumbre sobre el futuro rol de EE. UU. en la OTAN, con “escenarios variados” que van desde lo malo a lo “digerible”. Advirtió que Europa debe prepararse para un posible “reset” de la OTAN o una retirada norteamericana, ya que EE. UU. está centrado hoy en el Pacífico y en su frontera con México. Reemplazar su despliegue implicaría para Europa equipar 50 brigadas, duplicar tropas y aumentar el gasto en defensa en 250 000 millones de euros al año —un reto costoso, pero necesario, explicó.

Lanzó una advertencia: el peor escenario sería una alianza entre Rusia y EE. UU., lo que sería muy perjudicial. Subrayó que lo que ocurra en Rusia y Ucrania es clave, ya que Ucrania “no es un conflicto lejano” y su caída podría arrastrar a Europa: “Ucrania es hoy la línea del frente de Europa”.

Capacidad de respuesta europea

Sobre si Europa puede responder si EE. UU. deja de apoyar, Borrell reconoció las limitaciones de la industria militar europea. “Prometimos a los ucranianos un millón de proyectiles de calibre 155 mm y no pudimos entregarlos por falta de capacidad”. Añadió que “faltan hasta pólvora” y se depende de China para ello. La industria de defensa ha estado infrautilizada durante años por falta de demanda, por lo que duplicar el apoyo europeo a Ucrania para suplir a EE. UU. hoy es difícil.

En cuanto a las instituciones, afirmó que la defensa es competencia exclusiva de los Estados, y acusó a la Comisión de carecer de autoridad para exigir niveles de gasto: “Solo tiene competencias industriales, no militares”. Como la unanimidad para una OTAN europea no es posible, aconsejó que si países como Francia y Alemania quieren crear capacidad paneuropea, deben hacerlo mediante un tratado intergubernamental, al estilo del Mecanismo Europeo de Estabilidad.

OTAN y voz europea

En la ronda de preguntas, lamentó que la UE sea “solo observadora” sin voz propia en la OTAN. Propuso crear un “pilar europeo dentro de la OTAN” con fuerzas propias e interoperables, capaces de actuar si EE. UU. reduce su presencia. “Si vamos a gastar 650 000 millones en defensa, hagámoslo de forma coordinada, o estaremos tirando el dinero”, alertó.

Respecto a la rivalidad EE. UU.-China, subrayó la necesidad de cooperar con Pekín: “No hay problema grave que pueda resolverse sin China”. Pero advirtió que una escalada en el Pacífico puede perjudicar a Europa desviando aún más el compromiso estadounidense.

Conclusión

Con tono realista y crítico, Borrell defendió que “no se trata solo de gastar más, sino de gastar mejor y de modo conjunto” para la defensa europea. Concluyó pidiendo abandonar “el bla bla institucional” y actuar con decisión estratégica.