Valentí Roqueta , protagonista de una nueva edición de «Les persones del Cercle»

Valentí Roqueta, presidente de Roqueta Origen, ha sido el protagonista de una nueva edición de «Les persones del Cercle», una iniciativa del Cercle Obert, un espacio de reflexión y debate creado hace más de 20 años y liderato por las nuevas generaciones de socios del Cercle d'Economia, provenientes de los ámbitos económico, académico, científico y cultural. Su objetivo es conectar talento joven para generar nuevos liderazgos por la ciudad y el país, garantizando la transversalidad a través de la incorporación de perfiles profesionales plurales y sensibilidades diversas.
El socio del Cercle Guillem Carol, responsable de conducir la conversación con Valentí Roqueta, lo ha presentado como un empresario con una larga trayectoria sólida y plural poniendo por delante la historia, la institución y el compromiso cívico.

Socio del Cercle desde el 1984, Valentí Roqueta es presidente de Roqueta Origen, grupo bodeguero formado por cuatro bodegas: Ramón Roqueta, Abadal, Crin Roja y LAFOU. Figura destacada del panorama empresarial del país y estrechamente vinculada a la sociedad civil, Roqueta también ha estado presidente de la Cámara de Comercio de Manresa, presidente de la Fundación Alícia y miembro de la junta de la Academia de la Gastronomía, entre otros.

Yo era presidente de la cámara de comercio a Manresa cuando treinta inspectores de hacienda van recorre las calles y los tenderos se me manifestaron. Sabía que en borrell, secretario de Hacienda en aquella época, asistiría a una reunión en Lloret para socios del Cercle d'Economia. Decidí hacerme socio y haciendo un café después de cenar le expliqué la situación y me la facilitó

Cataluña es uno de los países vitivintícolas más importantes del mundo, pero durante años banalizamos un poco el vino. Cuando queríamos un buen vino pedíamos un Rioja: se creó cierta “riojitis”. Cambiar los hábitos cuesta, a día de hoy los vinos catalanes ya son los más consumidos en casa nuestra, y esto nos da identidad.

El negocio del vino es una aventura, especialmente para la gente a quien le gustan los retos. La viña exige tiempo, paciencia y mirada larga. Son procesos lentos que obligan a pensar en generaciones. El vino de calidad es, al final, aquel que nos gusta, pero sobre todo aquel que está ligado en un territorio que expresa personalidad y tiene un relato propio.

Los desafíos actuales no son menores: la fauna cinegética, especialmente los jabalíes, nos destruye producciones; la proliferación de parques eólicos genera polución estética, y la burocracia a menudo dificulta más que ayuda. Los campesinos son guardianes esenciales del territorio y una barrera natural contra los incendios; los vinateros somos constructores de paisaje.

Hace quince años, cuando tenía sesenta, decidí hacer un protocolo familiar de sucesión. Reuní todos los hijos, hablamos abiertamente y firmamos los acuerdos porque la clave es que las reglas del juego sean claras. El hijo grande está destinado a ser el heredero, y el resto están vinculados a la empresa con diferentes grados de participación, pero sin posibilidad de transmitir sus acciones.