
El estado de la seguridad en Barcelona es una cuestión que genera debate e interés ciudadano. Aunque los datos de la primera oleada del Barómetro 2025 del Ayuntamiento de Barcelona muestran una leve mejora en la percepción ciudadana, un 23,1% de los barceloneses todavía lo señalan como principal problema de la ciudad. ¿Cómo evoluciona la seguridad en las calles de la ciudad, qué políticas se están aplicando y cómo se percibe desde los medios y la ciudadanía? Hemos hablado de ello en una nueva sesión del ciclo "Actualidad en Cercle" que tiene por objetivo abordar cuestiones de actualidad de la mano de expertos y que esta vez han protagonizado Albert Batlle, tercer teniente de Alcaldía de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, y Fàtima Llambrich, periodista de crónica judicial y policial en los informativos de TV3, que han compartido un diálogo sobre el tema.

Albert Batlle ha asegurado que la capital catalana es una ciudad segura en cuanto a los grandes crímenes y la delincuencia organizada. Sin embargo, ha reconocido que "la delincuencia de baja intensidad, especialmente los hurtos y la multirreincidencia, es el gran problema que tenemos que afrontar".
Según Batlle, la seguridad tiene un impacto directo en la economía y en la capacidad de atracción de inversiones: "Barcelona sigue atrayendo capital y empresas, pero al mismo tiempo el éxito de la ciudad genera también un polo de atracción para la multirreincidencia, especialmente con los más de 7 millones de visitantes anuales".
Respuestas institucionales y policiales
Para revertir esta situación, Batlle ha destacado que "hemos incrementado las plantillas policiales y hemos mejorado la coordinación entre Guardia Urbana, Mossos d'Esquadra, Guardia Civil y Policía Nacional". También ha remarcado el "clima de confianza" establecido con la fiscalía y la judicatura, aunque ha reconocido que "hay una sensación de impunidad que desde las administraciones locales pedimos que se corrija".
En este sentido, ha recordado la creación de una unidad de la Guardia Urbana adscrita a la fiscalía y la necesidad de reforzar los recursos judiciales: "Un juicio rápido que se haga al cabo de un año y medio no puede funcionar. Hace falta más plantilla judicial y más agilidad procesal".

Crimen organizado y narcotráfico
Aunque los episodios de crimen organizado son excepcionales, Batlle ha reconocido que casos como el de Consell de Cent demuestran que "el crimen organizado existe y llega por todas partes". No obstante, ha reiterado que "Barcelona es una ciudad segura porque estos crímenes son excepcionales".
En cuanto al narcotráfico, ha afirmado que "toda la delincuencia tiene un vínculo estrecho con el negocio de la droga", y ha puesto como ejemplo "los tiroteos en La Mina o las redes de narcopisos". Según Batlle, la colaboración entre los diferentes cuerpos policiales ha sido clave y ha añadido que "tenemos que ser más capaces de coordinar mejor las fuerzas que tenemos, porque los delitos se reinventan constantemente".
Convivencia y retos sociales
Otro foco de preocupación es el consumo masivo de alcohol y la proliferación del cultivo de marihuana. Batlle ha defendido la necesidad de "ponernos de acuerdo con una nueva ordenanza de convivencia que esperamos que se apruebe definitivamente a finales de noviembre" y ha criticado la permisividad social: "La aceptación del consumo masivo de alcohol nos la tendríamos que hacer mirar. Eso tiene un efecto clarísimo sobre la convivencia".
En cuanto a grandes acontecimientos como la Mercè o la verbena de San Juan, ha advertido de que "no podemos caer en la rutina. En situaciones de masificación es difícil tenerlo todo absolutamente controlado".
La percepción ciudadana
Batlle ha insistido en que la percepción de inseguridad no siempre coincide con la realidad: "Estamos sometidos a la dictadura de las redes sociales. Un apuñalamiento explicado 40 veces no son 40 apuñalamientos". Aun así, ha remarcado que "la política de seguridad es también una política social" y que hay que tener presente que Barcelona tiene hoy 125.000 habitantes más que hace diez años.
Hacia una política metropolitana
Finalmente, Batlle ha puesto de relieve el déficit de gobernanza en seguridad en el Área Metropolitana: "No tenemos una política metropolitana en seguridad. En Madrid hay un único cuerpo de policía local porque el término municipal es más grande que toda la AMB. Aquí la coordinación entre policías locales recae en los Mossos, y es cierto que en este sentido hay cosas a mejorar".