
Uno de los puntos del programa presentado por Javier Faus como candidato a la presidencia del Cercle d'Economia incide en la necesidad de diseñar fórmulas para una mayor participación activa del socio en la vida de la entidad, favoreciendo el encuentro, el debate y la elaboración de propuestas, con nuevas iniciativas de carácter presencial, pero, también, aprovechando las posibilidades que nos ofrece la nueva realidad digital.
Es en este sentido que a lo largo de estos pasados 18 y 19 de julio han tenido lugar dos encuentros del candidato para poder debatir con los socios dicho programa, y a lo largo de los cuales Javier Faus ha podido desarrollar, y discutir extensamente, las líneas principales de su acción futura en la entidad, articulada alrededor de 6 ejes:

Convertir el Cercle d'Economia en un espacio de referencia
abierto a la reflexión crítica y la renovación que la cultura y la institucionalidad liberal deben afrontar si quieren dar respuestas que puedan neutralizar las tensiones que plantean los populismos y la extrema derecha en Occidente, entendiendo la democracia liberal como la frágil síntesis entre la libertad personal y el deber cívico.
Reforzar la tradicional apuesta del Cercle por una concepción liberal de la economía social de mercado
que sea capaz de estimular el riesgo y la emprendeduría, reconocer el mérito y el esfuerzo, así como garantizar una vida digna a todo ciudadano, proponiendo políticas de redistribución, incidiendo en el papel de la educación y la competitividad digital y abordando los retos demográficos.

Seguir aportando un punto de vista
según el cual, ante posiciones maximalistas, que entendemos sólo cronifican el problema y no dan respuestas a la compleja realidad, es necesario consolidar canales de diálogo a través de los que madurar propuestas constructivas, siempre amparadas por la legalidad, que eviten nuevas situaciones de confrontación institucional y permitan salir reforzados de una situación política que actualmente es de una parálisis inquietante.
Apostar por una Barcelona metropolitana, capital de Cataluña, pero también co-capital española
(clave para frenar la centralización creciente, uno de los motivos de desafección). Capital, a su vez, del Mediterráneo y referente tecnológico del sur de Europa. Una Barcelona abierta al mundo, valiente, que proponga cambios. Una ciudad sostenible, ecológica, innovadora en movilidad y en vivienda accesible y exigente con valores como la seguridad, el civismo o la protección y mantenimiento de su espacio público. Una ciudad que, ante la emergencia demográfica que prevén los expertos, continúe atrayendo talento.

Profundizar y debatir sobre los nuevos retos del siglo XXI derivados de una sociedad y una economía que se digitalizan exponencialmente.
La creciente digitalización es una realidad que modifica nuestros hábitos de vida en común, a la vez que transforma la actividad empresarial y se convierte en un factor de enorme exigencia para empresarios y directivos.
Proceder a una renovación de la institución.
Una evolución, no una revolución: mayor participación activa del socio, reforzamiento de la presencia directa en Madrid y Bruselas, paridad e incorporación de las generaciones más jóvenes con propuestas atractivas, así como de sectores económicos muy dinámicos que hoy se encuentran poco representados en la entidad.