
En sus palabras de apertura a la sesión, Juan José Brugera, Presidente del Cercle d’Economia, consideró que, tras las últimas contiendas electorales, Pablo Iglesias y su formación están llamados a tener “un papel relevante en la política española y en las instituciones europeas” en los próximos años.
Consciente de ello, Brugera quiso compartir con el ponente algunas reflexiones de una de las últimas Opiniones del Cercle sobre los populismos, que apunta a Europa como a la entidad supranacional desde la que países como el nuestro “podrán responder al enorme reto de ‘gobernar la globalización’, conducir la revolución tecnológica y reducir la desigualdad”, que apuesta por reforzar la UE y porque esta aborde inquietudes ciudadanas “como la inmigración, la seguridad o el medio ambiente”, y que incide en que España asuma “un papel más relevante” en sus instituciones.
El análisis de lo ocurrido en el último año en relación al conflicto catalán obliga al Cercle a reafirmarse en la necesidad de estimular el debate y demostrar que ningún fatalismo nos condena a un conflicto y una radicalización sin fin.
Juan José Brugera
La necesaria conciliación de la sensibilidad social con la estabilidad política y la seguridad jurídica
El Presidente del Cercle tildó a continuación de “inaceptables” la actual cifra de desempleo y “los niveles de precariedad y deterioro generalizado de las condiciones laborales de determinados colectivos en nuestro país”.

Pero, más allá de que estos problemas requieran una actuación coordinada de instituciones y empresas, “los problemas de fondo sólo podrán abordarse a nivel europeo” –por ejemplo “con una política antitrust en el campo de las grandes tecnológicas, o avanzando en una armonización fiscal para toda la Unión”.
Brugera también instó a Iglesias a combinar la sensibilidad social que requieren estas y otras cuestiones con “el rigor macroeconómico, la necesidad de estimular la inversión empresarial, la estabilidad política y la previsibilidad normativa”.
Por último, el presentador de la sesión reivindicó que “el empresariado supo responder a las exigencias de la crisis”, y que, ahora, “se trata de dotarlo de las condiciones necesarias para perseverar en dicha dinámica” –algo para lo que Brugera consideró imperativa una “nueva cultura política de la negociación y el acuerdo”, que supere el bipartidismo imperfecto que ha caracterizado hasta ahora a nuestro sistema político.
El proyecto europeo de Podemos y la promiscuidad poselectoral del PSOE
Habló a continuación Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos, lamentando en primer lugar que, en la reciente campaña electoral, “no se haya podido hablar suficientemente de Europa”, teniendo en cuenta que “la suerte de España se juega en la Unión” y que, para la formación morada, resulta imprescindible que nuestro país sea una referencia alternativa a escala continental “de lo que representa hoy Italia”.
Que una economía como la italiana, con un peso equivalente al nuestro en Europa, tenga al frente a alguien como Salvini es la peor noticia para el futuro de la Unión.
Pablo Iglesias

A continuación, el ponente lamentó que en España no seamos más exigentes con el cumplimiento de los programas de los partidos políticos a los que confiamos nuestro voto, lo cual ampara que algunas fuerzas sean víctima “de ciertas promiscuidades”.
En ese sentido, Iglesias criticó directamente al PSOE por olvidar en ocasiones las grandes coincidencias económicas y sociales de su programa y el de Podemos, y consideró que, en base a las mismas, “un gobierno de coalición con esos dos partidos sería bueno para España, para las empresas y también para Cataluña”.
Las inversiones verdes y moradas de Podemos
El ponente afirmó que los años de tranquilidad que va a permitirnos el haber concentrado en tan poco tiempo tantos procesos electorales son un activo precioso “para hacer grandes reformas que España necesita”. En materia económica, estas han de pasar por superar las “recetas fracasadas de la crisis”, que, “en su intento de impulsar la productividad, no han hecho más que agravar la desigualdad”.
En cambio, Iglesias instó a llevar a cabo una agenda reformista “de corte progresista, que es lo que los españoles han pedido en las urnas”, y a que su éxito requiere que los partidos de ámbito estatal “incorporen el talento emprendedor de los subsistemas políticos vasco y catalán”.

A continuación, Iglesias listó algunas de las reformas que a Podemos le gustaría impulsar desde un gobierno de coalición, “desde la conciencia de nuestro peso electoral modesto” y sin ánimo de limitarse a “pedir sillones”.
España necesita inversiones verdes para frenar el cambio climático e impulsar la transición ecológica, y moradas para tender a una mayor equidad, por ejemplo, entre hombres y mujeres.
Pablo Iglesias
Iglesias se refirió en primer lugar a la “puesta en marcha de un programa de inversiones estratégicas” que asegure la creación de empleo ante un contexto probable de desaceleración económica. Para eso, el ponente consideró necesarias “inversiones verdes y moradas”, para repensar por ejemplo las prioridades en política fiscal “siguiendo la estela de los Krugman, Stiglitz y Blanchard” y por dejar de obsesionarnos por reducir unos déficits públicos “que ya están bajo control”.
De entre las medidas de ese primer color que sugiere Podemos, Iglesias rescató por ejemplo un plan “para que el 100% de nuestro consumo energético sea renovable y el 100% de nuestros coches sean eléctricos en 2040” y la creación de “un banco de inversión para las transiciones ecológica y tecnológica”, de un plan de rehabilitación de edificios o de uno de movilidad sostenible. En materia morada, instó a fomentar la inserción laboral de las mujeres mediante “permisos de paternidad y maternidad de 24 meses, educación gratuita de los 0 a los 3 años o un sistema universal de atención a la dependencia”.
Iglesias también consideró imperativo impulsar el proceso de digitalización de nuestra economía, “aumentando el presupuesto destinado a ciencia e I+D hasta el 3% del PIB”, lanzando “un centro nacional de robótica aplicada”, promoviendo “planes de formación y alfabetización digital” o legislando “de forma más equitativa” la economía colaborativa.
Iglesias: “Las dos últimas reformas laborales de de 2010 y 2012 no han servido ni para luchar contra la temporalidad ni para generar empleo”
El ponente abordó a continuación un segundo bloque de medidas económicas encaminadas a “acabar con la precariedad laboral en España”, que empezarían por la derogación de las reformas laborales de de 2010 y 2012 y por convertir, por ejemplo, “los contratos temporales en indefinidos”.
España necesita reducir la desigualdad económica y social; por ejemplo, mediante una ley de suficiencia de ingresos basada en prestaciones o reduciendo la jornada laboral ordinaria a 34 horas semanales sin bajar los salarios.
Pablo Iglesias
Por último, Iglesias instó a lanzar un último paquete reformista encaminado a “la justicia fiscal”, que el ponente consideró que debe pasar por “una bajada del impuesto de sociedades del 25 al 23% para pymes, por una subida del IRPF a las rentas de más de 100.000 euros anuales, por nuevos impuesto a la banca, a las transacciones financieras y a las grandes tecnológicas, por una bajada del IVA reducido y por un impuesto a las grandes fortunas”.
Educación, Europa, Cataluña y el ‘papá estado’
Repasada esta ambiciosa agenda reformista y ya en el espacio dedicado al debate, Iglesias consideró que “la educación ha de ser un tema de estado”, y, por lo tanto, que es necesario un acuerdo educativo de país que “priorice a la educación pública”.

En clave europea, Iglesias consideró que la UE atraviesa “una situación muy grave” que va “más allá del Brexit”. Para superarla, Europa ha de entender que su proyecto se basó en origen en garantizar “libertad, prosperidad y justicia social”, y que es la traición a esa tiple finalidad la que hace aflorar los “populismos de extrema derecha”.
Sobre el conflicto catalán, Iglesias manifestó que Podemos quiere “que Cataluña siga dentro de España”, pero que, como demócratas, consideran que un estado “no puede ignorar sistemáticamente la opinión de muchos ciudadanos catalanes”.
De entre las soluciones a ese conflicto, el ponente se mostró favorable a la apuntada por un miembro del público sobre una bicapitalidad Madrid-Barcelona, bajo la convicción de que “necesitamos una España policéntrica”, para la que el Corredor Mediterráneo, por ejemplo, “es fundamental, porque nos permitirá superar un modelo radial de país amparado por las viejas élites”.
Por último, y sobre quienes critican que el estado se inmiscuya demasiado en la vida de las personas, Iglesias afirmó que “es muy fácil despreciar al papá estado cuando se tienen recursos suficientes para pagar una sanidad o educación privada a nuestros hijos”, pero que el cumplimiento de la Constitución pasa por construir un estado al servicio de todos: también los más desfavorecidos.
