
Pere Aragonès, Vicepresidente y Conseller de Economía y Hacienda de la Generalitat de Catalunya, dedicó el primer bloque de su intervención a describir “el paisaje después de la gran recesión”.
Tras su primer repunte positivo en el último trimestre de 2013, y en especial a partir de 2015, la economía catalana ha crecido a velocidad de crucero, con tasas anuales de crecimiento de su PIB superiores al 3%: el doble que la media de la zona euro y por encima del crecimiento del conjunto del Estado.
Pere Aragonès
Tras repasar los sólidos indicadores de la economía catalana desde 2015, Aragonès destacó el papel clave en esta evolución de “la iniciativa exportadora”. El ponente señaló asimismo que, al cabo de la recuperación, la demarcación ha logrado un “crecimiento más equilibrado”, al que todos los sectores de actividad realizan una contribución positiva y en el que el paro también se ha moderado, “pasando del 23 al 11,6%”.

La recuperación no debe distraernos del problema de la desigualdad
Este buen comportamiento ha desmentido, según Aragonès, “algunos malos augurios”, pero cabe esperar que, en los próximos años, “estas tasas de crecimiento se moderen”. Debemos tomar conciencia, asimismo, de que la recuperación “no ha llegado todavía a algunos sectores de nuestra sociedad”.
Aragonès atribuyó esto último a que salimos de la crisis “gracias a una devaluación salarial”, y recordó a los asistentes a la sesión que su severidad vuelve impensable que “podamos enfrentar futuras crisis con la misma receta”.
Las nuevas recetas han de pasar, en cambio, por “un sector público más riguroso y dinámico” y por una apuesta de país por “mejorar nuestra competitividad”: dos objetivos con los que la Generalitat está plenamente comprometida “pese a las restricciones de recursos y a los incumplimientos del estado”.
“Tenemos la autoridad política para instar a la derogación de la intervención financiera de la Generalitat”
Aragonès repasó a continuación la labor de su antecesor en la Conselleria de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras, “para reducir por ejemplo nuestro déficit público en 3.300 millones de euros”: los necesarios para hacerlo pasar del 1,95 al 0,44% del PIB y para permitir a Cataluña cumplir por primera vez los objetivos de estabilidad presupuestaria fijados en 2012 que “no cumple en cambio su promotor: un Estado central que viene de incumplir la regla de gasto y el objetivo de déficit”.
Esa constatación condujo al ponente a afirmar que Cataluña tiene hoy “la autoridad política” necesaria para instar a la derogación de la intervención financiera de la Generalitat “que arrastramos desde 2015”.
En clave global, Aragonès consideró que las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos podrían reportar a economías como la catalana “ganancias a corto plazo”, pero que “una escalada proteccionista no sería buena para nosotros a la larga”.
Europa debe dar respuesta a la emergencia climática i al reto inmigratorio; sobre este último, resulta lamentable que hoy en el Mediterráneo haya fosas comunes de personas fallecidas intentando llegar a nuestras costas.
Pere Aragonès

La innovación y la inmigración como activos de país
El segundo bloque de la intervención del ponente giró en torno a “la actual agenda catalana para la prosperidad”. Sobre la misma apuntó, por ejemplo, la necesidad de evitar que “los oligopolios en el sector tecnológico puedan acabar siendo tan peligrosos como lo fueron los de las industrias más tradicionales”, de “avanzar hacia un aumento salarial” o de “mejorar nuestra posición competitiva respecto a otras economías en materia energética”.
Aragonès consideró igualmente imperativa “una mayor competitividad del factor trabajo” de la mano de una mejor formación, que apueste, por ejemplo “por la formación profesional”.
En materia de innovación, el Conseller de Economía y Hacienda consideró que ésta debe trascender a la I+D para convertir a Cataluña en un auténtico “estado emprendedor”, en el que el Institut Català de Finances pueda erigirse, por ejemplo “en una banca publica de desarrollo y promoción del país”.
La inversión pública en I+D de Cataluña debe alinearse con el 0,69% de la media europea, y el sector privado debe doblar su actual contribución.
Pere Aragonès
Respecto a la necesidad de una transformación productiva de toda Cataluña, Aragonès consideró que ha de ser transversal y abarcar a todos los sectores; en el caso del industrial, apostando por la industria 4.0 a la que apuntan “el pacto nacional por la sociedad del conocimiento o las políticas de suelo de la Generalitat”.
En materia de sostenibilidad del estado del bienestar, el ponente consideró necesario “gestionar la inmigración como un activo que nos permita sortear los efectos adversos de un crecimiento vegetativo de nuestra población”.
Aragonès reiteró en este segundo bloque “el incumplimiento sistemático de sus responsabilidades” por parte del Estado y consideró que “el actual modelo de financiación autonómica esta superado”. Para el ponente, ese sistema ha servido para construir el estado de bienestar, “pero no ha permitido el desarrollo de una economía productiva que vuelva autosuficientes fiscalmente a muchos territorios”. Por último, y en materia de inversiones estatales en Cataluña, Aragonès lamentó que el bajo porcentaje de ejecución haya puesto en jaque “la ley de dependencia o la financiación del cuerpo de Mossos”.
La hora de la política
Aragonès abordó en el último bloque de su intervención los pasos y decisiones necesarias en su opinión para resolver al que se refirió como al “conflicto entre instituciones del estado y Cataluña”.
Para el ponente, en la actualidad “vivimos un conflicto entre legitimidad democrática y legalidad vigente que no puede seguir indefinidamente”. “Frente al inmovilismo de la derecha y del nacionalismo español, el PSOE debe vencer esa parálisis y salir de su zona de confort”: algo a lo que Cataluña “siempre ha estado dispuesta”.
Ha llegado la hora de resolver políticamente lo que es político, porque una sentencia dura en el juicio del proceso no hará desaparecer a los 2 millones de catalanes independentistas.
Pere Aragonès
La solución al conflicto catalán podría girar según Aragonès en torno al único acuerdo entre el Estado y la Generalitat desde el malogrado Estatuto: “la declaración conjunta de Pedralbes, que nos dice que hay un conflicto, que hay diferencias sobre origen, consecuencias y soluciones, y que, sobre todo, requiere una solución política”.
Para Aragonès, ese acuerdo es “una autopista suficientemente amplia para que ninguna de las partes deba renunciar a sus posiciones u objetivos”, e instó a combinarla con “la implicación de la sociedad civil”, que, en el caso de los empresarios, podría pasar por un retorno de sedes sociales que el ponente se comprometió a “facilitar al máximo” desde el gobierno.

Financiación autonómica y autocrítica
En el espacio dedicado al debate, y de nuevo sobre el actual modelo de financiación autonómica, Aragonès afirmó estar dispuesto a hablar de su reforma porque él estará “allí donde haya un euro para garantizar una mejor educación, salud, atención y protección social y seguridad para los catalanes”, pero que antes es necesario “retirar la intervención financiera de la Generalitat” y que esa negociación ha de ser “de buena fe, bilateral, y no plantearse en ningún caso como una sustitución de nuestros anhelos políticos”.
En relación a si el independentismo debe hacer autocrítica, el ponente afirmó que éste “ha aprendido muchas cosas en este último año”. Primero, que responderle “en términos represivos o de activación judicial está totalmente fuera de lugar”, pero también que “llevar un conflicto a un callejón sin salida hace que perdamos todos”. Por eso, Aragonès instó a todas las partes del conflicto a “construir voluntad política”, a “seguir por el camino de Pedralbes para dialogar”, y a que el secesionismo apueste “por una lógica de grandes consensos”.
